<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332</id><updated>2012-01-04T17:05:18.980-05:00</updated><category term='Viaje'/><title type='text'>Y la verdad... es que ya no tengo destino</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>26</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-2194613697570628158</id><published>2007-11-04T13:42:00.000-05:00</published><updated>2007-11-04T14:11:29.872-05:00</updated><title type='text'>Correr es mi destino para burlar la ley</title><content type='html'>&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;Esta fue una de aquellas obligaciones, tanto legales como naturales, que había de cualquier manera. El asunto era que, para quedarme más tiempo aquí en Brasil, tenía dos opciones: o pagar los casi docientos reales que costaba renovar la visa, o salir del país, y entrar de nuevo como turista. La primera, la verdad, no valía mucho la pena, pues el periodo de estancia en el país no iba a ser más de tres meses, que es lo que cubre el permiso de turista, entonces la elección era clara: viaje. El sitio: Foz de Iguaçu, en la frontera con Paraguay y Argentina.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;La visa vencía el 24 de Octubre, y había arreglado las cosas para tener dos semanas de viaje, sin embargo, los ya muy conocidos atrasos con los pagos en la universidad retrasaron la partida una semana entera. Luego de conseguir algo de dinero, con el que escasamente podría pagar pasajes y hotel, decidí salir el lunes 22. Sin embargo, la historia comenzó &lt;span style="font-size:100%;"&gt;—como ya se ha vuelto costumbre, incluso desde que salí de Colombia— retrasandose un poco por cuestiones, no sé si del azar, del destino, o de qué carajos, pero justo antes de salir de viaje decidí quedarme en São Paulo un día más. Ese día, luego de alistar mis cosas y despedirme de la casa, quedé de verme con una amiga para almorzar. Ella tenía pendiente una labor inaplazable, y a la vez inenarrable. Luego del almuerzo ella iría a cortarse el cabello, y yo saldría rumbo a la terminal de Tietê. Sin embargo, mi bus saldría o a las 4 o a las 9, así que, de momento, decidí irme ya entrada la noche. El peluquero quedaba en parte de camino al terminal, así que fui a acompañarla, pero la compañía se alargó lo suficiente como para perder el bus de las nueve. Al llegar al salón de belleza, la luz se fue, ella no quería irse a la casa sin nuevo look, y yo aún tenía tiempo, así que decidimos esperar mientras volvía el absurdamente necesario fluído eléctrico. Esperamos un rato al poco calor que puede ofrecer una lluvia de primavera en esta ciudad, y unas cuantas cervezas para amenizar la conversa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Luego de esperar un par de horas la tan anhelada electricidad, y el tan anhelado corte de cabello, había que celebrar un par de pequeños grandes pasos en la vida de alguien, así que un par de cervezas más no estarían de más. Pero tal era la fortuna ese día que claramente la conversa se puso tan animada que pasaron las horas y yo aún no salía para Tietê. Nada que hacer, había que esperar un día más, y al día siguiente, ya con la seria obligación de legalizar mi situación en el país, tenía que irme, fuese como fuese.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Llegué más bien temprano al terminal de buses, a eso de las 2:30. Pero como andando de viaje lo que siempre me suceden son cacharros, pues resultó que el bus de las 4 no salía del terminal de Tietê —como hasta ese momento había creído, dado que es un viaje bastante largo, y este es el terminal más grande de São Paulo—, sino que salía del terminal de Barra Funda, que quedaba a unos 40 minutos en metrô. Pues nada que hacer, comprar el tiquete, y salir corriendo rumbo al otro terminal al cual escasamente sabía cómo llegar. Por fortuna llevaba tiempo, aunque no había comido nada, y con la mala fortuna de que los terminales aquí no son como los terminales colombianos en donde siempre hay un almorzadero, una fritanguería, o algo por el estilo. Ni modo, un pastel, una coca-cola para el viaje, y nos fuimos, como diría Andrés López, “By the river of Paraná”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1  style="text-align: justify; font-weight: bold; color: rgb(255, 153, 0);font-family:verdana;" class="western"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;I don't ever want to feel like I did that day&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Quince horas de viaje era lo que restaba para llegar a aquel famoso, pero totalmente desconocido destino. Una parada a comer a eso de las 9, en un punto que —muy al estilo brasileño— tiene poco qué envidiarle a los famosos paradores de las vias colombianas. La comida era “self service”, así que por R$8 podría comer toda la cantidad de comida que quisiera. Con un almuerzo tan ligero era sumamente indispensable alimentarse de manera contundente. Así que mucha comida, con mucha carne, y mucho pasto, y una cerveza para bajar semejantes viandas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A las 7 am del día 24 estaba llegando entonces a la terminal de buses de Iguaçu. Todo nuevo, totalmente desconocido, tal vez igual que cuando llegué a São Paulo, solo que con dos diferencias: primera, no sabía exactamente dónde me iba a quedar, pero en esta ocasión ya más o menos manejaba el idioma, así que quizás todo sería más fácil. Desde ese momento dos elementos se volvieron clave en el viaje: el primero, en el terminal había un sitio de información a turistas, y justo al lado, un puesto de información de “Hostelling International” esa famosa cadena de albergues famosos por ser económicos y por recibir a gente que se dedica a viajar por todo el mundo con poco dinero —luego descubriría que era mentira eso de que la gente que se queda en estos lados lo hace simplemente por no tener mucho dinero—. Ya me habían dado el dato del albergue, pero a partir de ese momento estaba totalmente decidido a quedarme allá, era la opción más económica, y por suerte, la primera que encontré, o de seguro me hubiera quedado en el primer sitio que hubiera encontrado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El segundo elemento sumamente importante en el viaje sucedió luego, justo a la salida de la terminal en donde había un cajero automático de HSBC. Hasta ese momento sabía que no habían pagado, y que había todo un caos y un cruce de correos bastante complicado entre los becados de posgrado de la universidad. Decidí probar suertre en el cajero, y desde ese momento, y durante todo el paseo, sin darme cuenta, la suerte estaría de mi lado. ¡Había dinero en mi cuenta! ¡Habían pagado! Tuve que hacer un esfuerzo terrible para contener semejante emoción. Estaba en la mitad de ninguna parte, con el dinero justo para ir y volver, pero a partir de ese momento podría hacer cosas que unos minutos antes no habría ni soñado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Seguí entonces la ruta rumbo al albergue. Me registré, me atendieron estupendamente, debo decirlo, dejé mis cosas, y desde ese instante empecé a buscar los sitios que debería visitar, como buen turista que era. Primera parada: la parte brasileña de las cataratas, la cual quedaba ya muy cerca porque el albergue se encontraba a medio camino entre la ciudad y el parque ecológico. Al entrar al parque me di cuenta que estaba entrando a una especie de “babel”, veía mucho argentino y mucho chileno por ahí, pero al llegar al corazón del parque, en medio de las cataratas, me sorprendió darme cuenta que en un espacio de menos de veinte metros cuadrados estaba escuchando cerca de diez lenguas diferentes. Habían, claro está latinos. Pero fue sorprendente, en un momento, en medio del paseo, verme en medio de una conversa en lengua oriental que, aunque no conozco muy bien, deduje que era japonés. Más o menos unas treinta personas —seguramente una sola familia— hablando entre ellos, y yo sintiéndome en medio de una pelicula de Kurosawa o de Kitano. Unos metros más adelante, una pareja de brasileños que se sentían extranjeros querían tomarse una foto. Obviamente yo no me podía negar , y —tal vez no sea verdad, pero me sentí elogiado— me dijeron a primera vista que hablaba bien portugués y que la primera impresión que tuvieron era que yo era brasileño. Obviamente al momento reconocieron el “sutaque (acento)”, y luego me dijeron que no era el de un argentino, un chileno o un peruano, que son los hispanoparlantes que casi siempre aparecen por estos lados. En el camino escuchaba a una pareja, ya curtida por los años, hablar en francés. Más adelante, una familia con un guía que hablaba con ellos en alemán en un sutaque claramente brasileño —podría decir, arriesgando un poco, que era paulistano, es decir, del interior del estado de São Paulo—. Más adelante una pareja de jóvenes, quizás de unos 20 años, hablando en una lengua que jamás logré comprender, pese a los muchos esfuerzos que hice. Con seguridad eran europeos, pero quizás orientales que hablan alguna de esas lenguas cuyos hablantes nativos no supera los diez millones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La magia de las cataratas es quizás indescriptible solamente con palabras. Las fotos y los videos tal vez hablen por sí mismos, pero más allá de eso está la sensación de encontrarse en un lugar en medio de la última selva subtropical, en una de las caídas de agua con más caudal del mundo. Se siente la fuerza, y su sonido es tal que a veces es difícil hablar. Además de una brisa que con cualquier descuido te puede dejar emparamado de pies a cabeza, así que hay que cuidar todo cuanto se dañe si se moja. Lo más importante de todo, la cámara. Obviamente en ese momento me sentía como una miserable cucaracha sacando mi camarita, al ver al lado a los europeos o a los americanos sacando sus super máquinas con tres objetivos diferentes para cambiarlo según lo necesitaran, o a los japoneses y los coreanos que hablaban seguramente a su pais de origen, y mientras hablaban por el mismo celular, y en videollamada, iban mostrando a sus compatriotas las imagenes de aquel sitio maravilloso en vivo y en directo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El recorrido por la parte brasileña es, o por el medio de la mata, y bastante largo, o por el filo de la montaña, y más bien corto. Obviamente había llegado casi al medio día así que opté por el camino corto. Además, el sendero largo, al final, remataba con viaje en lancha por la parte alta del río, y en ese momento no estaba dispuesto a pagar por eso. Es verdad que tenía dinero, pero era mejor dejarlo para una mejor ocasión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Bueno, a decir verdad la mejor ocasión resultó ser comer en el buffett del parque. Tenía ya un hambre terrible, eran las 4 de la tarde, y no había ni siquiera desayunado. Así que las opciones eran, o irme hasta quien sabe donde a buscar comida, o comer allí mismo en el parque. Había una lanchonete y el restaurante, que de lejos se veía super chick. Pues sin pensarlo dos veces, entré al restaurante, pedí una cerveza y un buffett. Obviamente de nuevo me llené hasta los cogotes con comidas espectaculares, como un buen pedazo de picanha, un pescado cuyo nombre no recuerdo, un arroz con rúcula y queso mussarella de búfala, que fue simplemente delicioso, y otras cuantas cosas mas que ya no logro recordar. Luego otra cerveza, unos cuantos cigarros, y claramente, el postre. Lo que más me causó curiosidad —y temor a la vez, debo decir— fue una abeja que, siguiendo el rastro del azucar, vino a parar justo a mi plato. Me dio pereza espantarlo, y por lo general —y a diferencia de las moscas, los mosquitos, las avispas y las cucarachas—, las abejas me caen bien —seguramente fue mucha abeja Maya y mucho José Miel en la infancia—. El asunto es que luego de varios revoloteos, la abeja cayó justo en el almibar que estaba en el plato, y mientras yo veía que se ahogaba y no podía hacer absolutamente nada, decidí sacar la cámara y hacer un video de aquel bicho que se revolcaba en su dulce tumba a causa de su gula.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La cuenta un toque alta, pero nada de remordimientos, quién sabe cuándo volvería a comer en un restaurante al frente de las Cataratas de Iguazú. Lo siguiente fue ir al albergue, y mientras intentaba descansar un rato y leer un buen libro, excelente recomendación que me habían hecho, reparé en el televisor del barcito en donde estaban transmitiendo un duelo de azules sensacional: Chelsea FC Vs Shalke 04. Obviamente mi corazón estaba con los ingleses, y festejé su victoria. Luego recordé que a las 10 pm hora brasileña era el juego de vuelta entre mi Millos y el São Paulo FC. Había escuchado rumores de revancha, y la verdad estaba asustado, porque en realidad los brachos saben jugar a la pelota, y son capaces de cualquier cosa. Así que me alisté en primera fila, pedí que me colocaran el juego, me pedí unas cervezas, y me puse en tono de “parche futbolístico”. En esta ocasión mi parche futbolístico se reducía a los dos tipos que atendían en el bar, uno medio argentino medio brasileño, y el otro totalmente argentino, que desde que comenzó el partido estaban haciendo fuerza por que el São Paulo no pasara. Yo estaba llevado en el juego, pero pude ver una payasada de esas que solamente se ven aquí en Brasil. Romario, ahora técnico del Vasco de Gamma, viendo a su equipo ya prácticamente eliminado, en un acto de desesperación se calzó de nuevo las “chuteras” —guayos, diríamos nosotros—, y saltó a la grama esperando darle un gol a su equipo para poder por lo menos ir a los penales. El milagro, claramente, no sucedió. Pero si la suerte del Vasco ese día estaba en baja, la de Millos iba mejorando, y a miles de kilómetros del sitio de encuentro, y solo y único hincha oficial del equipo, celebré el triunfo como loco —bueno, mas o menos, mi consigna es no perder la compostura en medio de la borrachera—. Un par de tequilas, una sonrisa de oreja a oreja, no sé cuantas cervezas, y a dormir mientras al fondo un parche de alemanes medio rukies seguían en su conversa de quién sabe de qué idioteces tratando de levantarse a unas suecas que no les estaban dando ni la hora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1  style="text-align: justify; font-weight: bold; color: rgb(255, 153, 0);font-family:verdana;" class="western"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A soul in tension that's learning to fly&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Claramente iba a dormir poco ese día, pues al día siguiente debería estar listo a las 8 am para salir rumbo a Puerto Iguazú, Argentina, a cumplir, en primer lugar, la misión que me había traído, que era pedir la dispensa como turista, saliendo del pais y entrando de nuevo. Pero además de esto, debía también conocer la otra parte de la historia de las cataratas: la parte argentina. El hombre del colectivo que nos llevó resultó un argentino bastante buena gente, quien en un par de palabras que cruzamos al comienzo percibió que sabía de futbol más de lo normal, y que seguía más o menos el campeonato argentino. Así que desde ese momento le caí bastante bien. Eso era necesario, pues debía parar dos veces en el viaje, una para marcar mi salida del país y otra para marcar la entrada. Generalmente en estos paseos no hay paradas, porque la gente simplemente va y vuelve con un permiso especial. Pero en esta ocasión, para mi fortuna, además de mí, las cuatro suecas que había visto la noche anterior, y dos gringas más que solamente vi ese día, iban rumbo a Buenos Aires luego de haber recorrido las cataratas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Llegamos a la entrada del parque a las 9 am, hora argentina —10 am hora brasileña—. Aquí, y particularmente, en esta hora del año, los horarios y los relojes son la locura. Los brasileños en la segunda semana de octubre adelantan 1 hora por aquello del verano. Luego entendí por qué, y es simplemente para que el amanecer no sea a las 5 am, sino a las 6, con el efecto de tener ocasos a las 8 pm. Claramente allí, a los casi 60ºO el atardecer es mucho más tarde que aquí en São Paulo, así que el efecto era exactamente el contrario al que había visto ya en Recife. En aquella ocasión a las 5 pm estaba ya oscuro. El desorden comienza entonces con el cambio de horario brasileño, lo que hace que vaya una hora delante del horario argentino. Para rematar, generalmente Brasil va una hora delante de Paraguay, pero como los paraguayos adelantan sus relojes una semana después, en aquellos días los paraguayos, que se encontraban a tan solo cruzar el río, estaban dos horas detrás de nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al parque llegamos, en la Van, cuatro suecas, dos gringas, un suizo, un francés, un suizo y una pareja medio extraña, un inglés con una peruana, que se suponía que eran un matrimonio, pero parecían cualquier cosa menos eso. A la entrada al parque el guía dio todas las instrucciones del caso, claramente en inglés, y ahí sentí que mi inglés iba mejorando, por lo menos estaba comprendiendo lo que me decían. Sin embargo, esperaba salir a hacer el recorrido con algunos de aquellos extranjeros, pero se esfumaron como arena en las manos, así que nada, me fui a una tienda de recuerdos, me compré un gorrito de pescador —pues el sol ya estaba haciendo mella en mi cabeza— y me fui solo, tal como había llegado, siguiendo el mapa e intentando hacer todo el recorrido. Al reclamar el mapa me habían dado un bono de descuento en el restaurante central, así que esta vez el almuerzo iba a salir mucho más barato, y por lo que dijeron en ese momento, iba a ser bastante bueno: una parrillada argentina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Si la parte brasileña había sido imponente, pero distante, en la parte argentina me sentiría en el corazón mismo de las cataratas. Los caminos llevan o justo encima de una caída, o justo debajo. Además que todas las caídas, exceptuando la garganta del diablo, que queda exactamente en el medio de los dos países, están en la parte argentina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Esta vez sí estaba dispuesto a pagar lo que fuera por un paseo en lancha en la parte baja del río. Resultó ser fenomenal. Al llegar a la parte baja te prestan una mochila impermeable para meter todas tus cosas, y luego la lancha sale rumbo a la catarata, exactamente debajo hasta donde la fuerza del agua de para entrar. Yo empaqué todas mis cosas con mucho cuidado. Claramente echaría de menos sacar una foto desde abajo de la garganta del diablo, pero era o perder un par de buenas fotos, o perder la cámara víctima del agua. La elección era clara. El hombre de la Van me había prestado un impermeable para cuando fuera al agua, pero pensé “estoy pagando para que me mojen, y justamente en el momento que lo voy a hacer me voy a portar como una señorita... naaaaaah, ¡qué impermeable ni qué nada!”. La lancha, como siempre, echa una torre de babel. Iba una familia de argentinos, un matrimonio alemán, y al final de la fila un par de coreanos de unos quince años que ni siquiera hablaban inglés. El motor a todo poder, y rio arriba rumbo a la garganta del diablo. ¡Qué fuerza tan impresionante tiene el agua! Claramente nunca se logra llegar hasta el centro mismo de la cascada, solamente a unos diez metros, pero es suficiente para quedar hecho una sopa. Luego, rumbo al salto de San Martín, que es la segunda cascada en caudal. En esta ocasión si logré sentir la fuerza del agua cayendo justamente sobre mi cabeza, ¡qué sensación!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al volver a tierra firme, me quité la camiseta, y me dí cuenta, justo en ese momento, que algo se me había olvidado empacar en la mochila impermeable: mi pobre iPod Shuffle de nuevo había sido víctima de una terrible lavada. Ya en un churrasco de cumpleaños había sido alcanzado por un intempestivo baldado de agua por parte del aniversariante, que en un ataque de venganza comenzó a tirar agua sobre todo mundo luego de haber sido completamente lavado en cerveza. Pero en aquella ocasión la lavada fue minúscula, en comparación a toda el agua que le pasó por encima esta vez a mi pobre shuffle. Yo lo dí casi que por perdido, aunque como siempre, tenía esperanzas en que el daño no fuera grave. Mientras mi ropa se secaba, con ese sol tan impresionante que estaba haciendo —un elemento más que me señalaba mi buena suerte: mientras llamaba a la gente en São Paulo y me decían que estaba lloviendo a cántaros, yo veía un cielo total y completamente despejado— esperé a que el pobre aparatejo se secara también para, por lo menos, guardarlo, aunque ya fuera muy tarde para eso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Luego del recorrido en la lancha, y del recorrido por la isla que queda justo en medio de las cataratas, reparé en la hora, y me dí cuenta que eran las 2 de la tarde, hora brasileña, 3 hora argentina, y nos habíamos quedado de encontrar a la entrada del parque a las 4, hora brasileña. Así que tenía dos horas para ir hasta la garganta del diablo, último punto del recorrido, devolverme, almorzar y salir. Para ir hasta la garganta hay un trencito bastante simpático que atraviesa toda la mata por la parte alta. El recorrido es de más o menos veinte minutos, y de la estación del tren hasta  la caída son otros veinte minutos, así que tenía el tiempo demasiado apretado. El sacrificio fue difícil, pero no había otra opción: no podría comerme un churrasco argentino en argentina, se había perdido la promoción que me había ganado, y claramente, el paseo quedaría incompleto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pues nada que hacer, subir a toda prisa hasta la estación del tren, y esperar a que no demorara mucho en salir el siguiente, pues salían cada media hora. Llegué justo apenas, y ahora iba en el trencito de babel, en donde ahora reconocería unas cuatro americanas, muchos argentinos, más franceses y más alemanes, un par de brasileños —quienes por puro orgullo difícilmente van hasta la parte argentina—, una pareja de polacos, creo, un combo de italianos, otro combo de españoles, unos coreanos, e increíblemente, un par de colombianos, llaneros, más exactamente, que andaban haciendo turismo por aquellos lados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fui a toda prisa rumbo a la garganta del diablo, el tiempo estaba contado. Sin embargo, no podía dejar de detenerme al ver que los puentecitos que lo llevaban a uno hasta el corazón de las cataratas atravesaban todo el río a lo ancho. Fue una caminata de 20 minutos sobre agua, agua y más agua. Al llegar al punto final, la sensación es paralizante. El barullo que producen 1700 litros por segundo cayendo a una altura de 74 metros, acompañado de una vista sensacional hacia la parte baja del río Iguazú, hacen de aquel lugar algo imponente, mágico, casi mítico. Ahora entendía por qué las cascadas se habían vuelto una de las grandes dificultades en la colonización de estas selvas. Ahora lograba comprender la dificultad que habría tenido cualquier persona para llegar hasta la parte alta sin correr el riesgo de desprenderse de la roca jabonosa. Ahora comprendía también porqué aquí, al igual que en la parte alta de la amazonia, las cascadas y las cataratas se habían vuelto los insoslayables guardianes de civilizaciones perdidas durante cientos de años. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pero aunque la suerte estaba a mi favor en aquellos días, no podía “patear la lonchera”, así que solo tenía un poco de tiempo para contemplar tan increíble paisaje. La infaltable sesión de fotografía, unos minutos de reposo contemplando la furia y la belleza de la naturaleza, y luego de vuelta a la estación del tren, en donde habría de llegar cinco minutos antes de que partiera el que me dejaría a las 4 en punto en el inicio del recorrido. Cinco minutos que aprovecharía para comprarme el sandwich más caro de la vida —AR$18, equivalentes a R$12, unos CO$13.000—, que me iría comiendo en el trayecto de vuelta, y en donde estaría temeroso de las miradas inquisitivas de todo el mundo por odiar la manía de comer en el transporte público colombiano, cosa que ahora estaba haciendo a kilómetros de distancia, pero que no me podía quitar de la cabeza la idea de que hacer eso es un acto de mala educacion. Igual, en medio de tanta gente, tanta cultura, y tanto barullo, a todo el mundo le importaba un sieso lo que hiciera o dejara de hacer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Había olvidado que toda mi compañía era o americana o europea, así que eran increíblemente puntuales. No había contado con el trayecto desde la estación del tren hasta la entrada del parque, lo que sumaba unos diez minutos más al trayecto, y fue exactamente lo que retrasé el viaje de vuelta. 4:10 y el conductor estaba en la puerta esperandome, diciéndome: “¡soj el último, te ejtabamoj ejperando!”. Así que con la vergüenza del caso, y en un inglés medio ininteligible, pedí disculpas a los acompañantes, y nos pusimos de nuevo rumbo al albergue, luego de dejar a las suecas y a las gringas en la terminal de Puerto Iguazú, quienes se dirigían rumbo a Buenos Aires. Ese debía ser mi destino, pensaba yo, pero bueno, ya no había forma de ir hasta allá, el tiempo era escaso, y ya no era hora de arrepentimientos de ningún tipo —bueno, de hecho para mí es difícil tener arrepentimientos; los tengo, sí, pero son más bien escasos, y por lo general duran poco, a menos que sea algo realmente grave—.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A la vuelta marqué la entrada, con lo cual cumpliría mi principal objetivo del viaje: obtener la dispensa por tres meses en Brasil como turista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La noche resultaría bastante social. En el cuarto donde me estaba quedando habían llegado un americano, de padres mexicanos, así que hablaba español bastante bien, y un francés que había recorrido medio continente, quien, a medias, había logrado aprender un tanto de español, así que me evitaría, por un tiempo, tener que hablar en inglés. Luego de una buena conversa sobre las bellezas de américa latina, y unas buenas cervezas, esperaría a que el sueño me atrapara acompañado de una buena y entretenida lectura, justamente sobre la selva amazónica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1  style="text-align: justify; color: rgb(255, 153, 0);font-family:verdana;" class="western"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Money for nothin' and chicks for free&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al siguiente día tenía un punto turístico que conocer, en el cual se me salieron mis más increíbles deseos consumistas. El destino era el “Duty Free Shop”, que queda en la frontera entre Brasil y Argentina. El día anterior habíamos pasado por ahí, y ya me habían hablado de aquel sitio en donde esperaba solamente conseguir unos buenos cigarros —pues los brasileños son simplemente una porquería—, y quizás algún licor a precios razonables, para alguna ocasión especial.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En el punto del bus me encontré al francés que se había quedado la noche anterior en mi cuarto, y que iba rumbo a Buenos Aires. Estaba un tanto enojado porque llevaba más de media hora esperando el bus y nada que pasaba. Sin embargo, al llegar yo, increíblemente el bus pasó. El franchute me dijo “sos un chico con suerte”. Luego, teníamos que cambiar de bus con destino a Argentina, así que encendimos un cigarro mientras pasaba. Mientras hablabamos un rato sobre sus viajes y su próximo destino —ir a Boston a visitar a su novia pakistaní— esperabamos el bus pensando que se iba a demorar. Sin embargo, mágicamente, justo cuando iba a apagar mi cigarro el tan anhelado bus apareció. Entonces el francés me dijo “sos un chico con mucha, pero mucha suerte”. Se quedó en la frontera brasileña haciendo la respectiva salida, y yo seguí rumbo a mi destino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pues al llegar al sitio fue tan impactante la impresión de ver tantas cosas, y todas, absolutamente todas, sin impuestos, que cogí un carrito y empecé a ponerle cosas como un desesperado. Luego de una larga y dura deliberación, tomé un bipack de Camel —estos sí que eran buenos, pues eran hechos en Alemania—, una botella de whiskey Chivas Regall 12 años, un vodka Absolut 100, un zippo, el balón de futbol oficial de la Copa Sudamericana, unos tenis Nike, unos chocolates suizos para mi casa en donde son fans del chocolate, un termo que hacía mucho rato estaba buscando para prepararme un buen mate, y como a mi mochila no le cabía ni lo que traje, entonces, pues otra mochila.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p face="verdana" style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;De no haberme contenido, hubiera comprado un marco nuevo para mis gafas, y no dos sino cuatro cartones de cigarros, y quién sabe cuántas cosas más. De hecho pensé hasta en unos habanos “Montecristo”, que la verdad estaban a precios razonables, y no los exorbitantes precios a los que siempre se consiguien. Pero no, no se podía comprar nada más. De hecho el dinero que llevaba en efectivo en ese momento no me alcanzó, y tuve que pasar mi tarjeta, la cual, como no tiene mi nombre ni nada, fue objeto de una mirada inquisitiva de parte de la cajera quien me vió como un miserable bandido que estaba usando una tarjeta que no es la suya, luego de que le había dicho que le iba a pagar en reales, y ahora sacaba un sospechoso cartón.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p face="verdana" style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;En fin, fui a mi casa, dejé el cargamento, y me fui al centro de Foz de Iguaçu para conocer un poco la ciudad. Necesitaba comer alguna cosa, y justo en el camino, en una cuadra, encontré una seguidilla de peluquerías que me hicieron recordar que era hora de acabar con la mota que tenía ya, y con la cual me estaba empezando a ver como Krusty el payaso.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;Al volver a mi “casa” temporal, una luna increíble, roja como la sangre, se alzaba a lo lejos en el horizonte. Intenté tomarle unas fotos, pero las limitaciones técnicas de mi cámara, y mi falta de conocimientos en fotografía en esas condiciones no permitieron que hiciera un buen trabajo. En fin, un recuerdo más que solo quedará en la memoria.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;A la noche, en el albergue, unas cervezas y de nuevo los franceses rukies fastidiando la vida por ahí. Reté a uno de ellos a jugar a la “cinuca” &lt;span style="font-size:100%;"&gt;—es bastante parecida a nuestro “billar pool”, con la diferencia de que uno de los jugadores embochola las pares y el otro las impares, y la última, la del ganador, es la bola 8—, me ganó un par de veces pero luego le gané, y luego nos aburrimos del juego, y me puse a conversar con sus amigos, quienes habían atraído una francesa que había llegado esa tarde, y que justamente ese día estaba de cumpleaños, y un par de finlandesas que andaban de tour por todo brasil desde hacía un par de meses, y hablaban portugués ya con alguna facilidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cuando la francesa se enteró que yo era colombiano, lo primero por lo que me preguntó fue por Ingrido Betancourt, tan famosa en las tierras galas. Yo duré casi una hora tratándo de explicarle cómo son los asuntos políticos colombianos, y porqué no estaba de acuerdo con el famoso intercambio humanitario, sin embargo la conversa se puso muy tensa, definitivamente hablar de política siempre deja malos resultados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La francesa se fue a dormir un poco enojada conmigo, y las dos finlandesas estaban aburridas ya con los franceses que sólo hablaban en francés, así que se pusieron a hablar conmigo. En un acto de desesperación, los idiotas franceses se pusieron dizque a jugar con estas mujeres, y creyeron que lo más entretenido, a esa altura del alcohol, era arrojarlas a la piscina. No sé si lo hacían en serio o en broma, pero luego de ver a las mujeres gritar como locas desesperadas porque no las tiraran, y yo no iba a hacer nada —soy cualquier cosa menos un héroe, además, si las niñas me hubieran pedido ayuda, tal vez lo hubiera pensado— una de ellas salió de la piscina en un estado de ira total, rumbo a su cuarto. Si lo que querían los franceses era levantarse las finlandesas, habían logrado exactamente el efecto contrario. Ahí confirmé mis sospechas: eran unos rukies.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p face="verdana" style="margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La otra finlandesa, mucho menos enojada, pero aburrida por las estupideces de los franceses, quienes además no paraban de hablar en francés sin que nadie les entendiera una leche, se quedó hablando conmigo, luego —y esto me pareció extraño— se quejó del frio que estaba haciendo. Yo le dije “¡eres finlandesa, el invierno allá es de -20ºC!” Y me contestó que es frio el invierno, pero no es húmedo, sino por el contrario, seco, muy seco. Además andaba con su ropa toda mojada, así que decidió irse a dormir. Al rato ya, y al ver que los franceses no me iban a incluir en su conversación, decidí irme a dormir, mientras una mirada de odio por parte de los rukies me perseguía de camino a mi cuarto. No sé porqué, pero sentí un fresco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1  style="text-align: justify; color: rgb(255, 153, 0);font-family:verdana;" class="western"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Welcome my son, welcome to the machine&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;Al día siguiente tenía una parada más por hacer: la famosa represa binacional de Itaipu. La noche anterior me había acostado a las 4 am, y no lo había ni notado, y en esos días en medio de tanto jolgorio y tanto paseo había dormido menos de cuatro horas diarias, así que era un buen día para dormir un rato. Salí a las 12 del albergue, esperando llegar al tour de 2 en la represa. Sin embargo, ese día pensaba que ni el transporte ni nada estaba de mi lado. Duré media hora esperando el bus hasta el centro, en donde tenía que tomar otro con rumbo a la represa, el cual también tuve que esperar otra media hora. Ya al ver que no iba a llegar a las 2, me resigné a esperar el de las 3 que era el último en salir. No había comido nada, y pensé en que había sido un idiota al no pasar por el centro de Foz a comer algo. Llegué a las 2:35, pero con la grande fortuna de que justamente en ese momento estaba saliendo una “visita especial a la hidroeléctrica”, la cual no era como las comunes, que solo pasan por encima, sino que van hasta el eje mismo de las turbinas, en la parte más baja de la planta. Era un toque más cara, pero con ese gusto hereditario que tengo por las máquinas y los cacharros me hicieron tomar la decisión inmediatamente. ¡Claro que iría!, después de todo mi suerte no era mala ese día, más bien estaba en su mejor momento. La visita fue fenomenal. Todo un tour por la parte alta y baja de la represa. Fue otra de esas sensaciones inolvidables ver semejante maquinerío que escasamente produce el 25% de la energía de Brasil, pero el 97% de la energía de Paraguay. Claramente Paraguay es un país bastante pequeño, pero con esta hidroeléctrica hizo el negocio de su vida. Solamente consume el 7% de la producción eléctrica, y el resto se lo vende a Brasil. Obviamente el préstamo que tuvo que pedir para cubrir sus gastos de la construcción de la planta no los acabará de pagar sino hasta dentro de unos quince años, pero luego de eso será ganancia pura, haciéndo de este pequeño y medio ingenuo país el mayor exportador de energía eléctrica de todo el mundo.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;La represa es enorme, realmente enorme. El recorrido duró dos horas en los cuales escuché historias tanto de su contrucción como de su tecnología que en este momento no me voy a poner a contar, pero la visión más impactante, aparte de la vista a la laguna, fue la última, en el corazón mismo de la hidroeléctrica, en donde un eje de 1700 toneladas giraba a gran velocidad, y movido simplemente por el agua.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;Era hora de volver, se me acababa mi tiempo en Iguaçu. El día anterior había comprado unos pasajes con destino a Curitiba, una ciudad que todo el mundo me había dicho que conociera, y en donde pasaría solamente un día. Tenía una hora y media antes de que saliera el último bus con destino al terminal de buses, así que decidí tomarme una cerveza y despedirme de los pocos amigos que había hecho, ahora con un deseo extraño de quedarme así fuera solo una noche más. Pero ya no había nada que hacer, el pasaje estaba comprado. Una despedida muy cordial, sobre todo con la gente del albergue quienes fueron bastante amables conmigo. Antes de salir decidí hacer una llamada telefónica, con la mala fortuna &lt;span style="font-size:100%;"&gt;—creía yo en ese momento— de que me dejara un alimentador que me sacaba de el albergue a la avenida. Pues ni modo, acomodar mis mochilas y comenzar la caminata de casi dos kilómetros antes de que me dejara el otro bus. Sin embargo, al llegar a la avenida, y justo antes de que pasara el bus hacia el terminal, recordé una cosa bastante importante: esa tarde, cuando había llegado al albergue, había puesto a cargar mi shuffle —quien milagrosamente había sobrevivido sano y salvo a la lavada en la catarata—, y ahora lo había olvidado. La decisión fue muy rápida: perder el bus, e irme en taxi hasta el terminal, que costaba unos R$40, o perder el iPod, que en aquellas tierras estaba cerca de los R$300. Pues a caminar a toda prisa de nuevo los dos kilómetros que separaban la avenida del albergue, llegar sudando a decirle a Víctor —el administrador del albergue— que por favor me pidiera un taxi, recoger a toda carrera mi pobre shuffle que había quedado abandonado en los computadores del bar, y volver para contar a todo mundo la historia. Víctor me dijo “acabas de economizarte unos R$250”, claramente yo dije “no, tenía que decidir entre perder R$40 del taxi o R$300 del iPod, pero que tenía que perder, tenía que perder”. Llegó el taxi, y salí ahora rumbo al terminal, con tal suerte de que en el camino me encontré a un carioca que iba de la mano de una rubia local. Iban claramente de juerga, y tenían que andar aquellos muy largos 2 km para quien no suele andar, así que me pidieron el favor de que los sacara hasta la avenida. Yo les dije que iba hasta la rodoviaria, así que los podría acercar un poco más. Sin embargo el carioca me dijo “vamos un poco más allá de la rodoviaria, si quieres vamos todos juntos y dividimos el pago del taxi”. ¡Perfecto para mí! Así reduciría considerablemente la pérdida, y llegaría en taxi al terminal evitandome la conexión que hay que hacer en aquella ciudad entre los buses urbanos. Definitivamente mi suerte se mantenía, aunque mi cabeza no me ayudara pero ni un poquito.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Llegué a las 8:30 al terminal, tiempo suficiente para comer cualquier cosa, y subirme al bus que me llevaría a mi nuevo destino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1  style="text-align: justify; color: rgb(255, 153, 0);font-family:verdana;" class="western"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Do you come from the land down under?&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;Llegué a Curitiba a las 6 am. Temprano, muy temprano para una ciudad en la que el transporte público vale la mitad los domingos porque nadie sale de casa, y lo único que hay en la calle son turistas. Además iba cansado, muy cansado por el ritmo que había llevado toda la semana, y porque en el bus no había podido dormir prácticamente nada por culpa de una señora que iba al lado mío y cuyos ronquidos habrían despertado hasta al conductor en caso de que también intentase quedarse dormido. Tenía mucho sueño, la espalda hecha pedazos por causa de la silla que solo se reclinaba a medias, lo cual, creo, en vez de ser más cómodo es terriblemente más incómodo si tu cuerpo se resbala hasta que los pies toquen el piso, y la espalda quede a medias entre el espaldar y la parte de abajo de la silla. Pero no era hora de quejarse. Había que hacer algo, así que un buen desayuno, y una buena dosis de café mejoraría el panorama por lo menos un tanto.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;Guardé mis cosas en un locker, rogando a todos los dioses existentes y por existir que no les pasara nada en un lugar tan lejano y tan desconocido hasta ese momento para mí. Se pasaba por mi cabeza una vaga idea de qué pasaría si me robasen el locker, en donde, además de todas mis compras del día anterior, llevaba casi toda mi ropa, algunos libros, y no sé qué más cosas. Afortunadamente solo fueron malos presentimientos, pero no pasó absolutamente nada.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;La rodoviaria de Curitiba es bastante cerca al centro, así que me puse en marcha rumbo al centro histórico de la ciudad. La ciudad estaba sola, muy sola. No había un alma por aquellos lados, y el cielo gris no parecía indicar un buen día para pasear. Luego de algunas vueltas encontré la “estación central”, que se reduce a dos paraderos a cada lado de una callecita en el centro, justo detrás de la UFPR &lt;span style="font-size:100%;"&gt;—Universidad Federal de Paraná—, y vi pasar por allí el transporte público urbano que no andara por rieles más grande que había visto hasta ese momento. Se trataba del famoso “biarticulado” de Curitiba. Un bus gigantesco en el que, como luego me enteré, caben hasta 270 personas, y si sucede lo mismo que en el transmilenio, en donde dicen que caben 160 pero meten 200, aquí entonces podrían caber más de 300 personas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Duré toda la mañana dándole una larga vuelta a la zona sur de la ciudad. Las avenidas son grandes, pero el sistema de transporte me pareció super sencillo y super práctico a la vez. Los terminales no tienen la ostentosidad ni la pretensión de grandeza de nuestros portales bogotanos. Son mucho más sencillos, hechos con estructuras metálicas y techos plásticos a baja altura. Claramente hay muchos más de los que hay en Bogotá, y mucho más económicos. Todo el transporte, absolutamente todo, está interligado, y hace falta uno poco más de inteligencia de la que se requiere para leer nuestros ya enredados sistemas de letras y números. Sin embargo, con un poco de lógica, otro poco de intuición, y mucha paciencia, es posible interpretar todo el sistema. Obviamente no podía ser perfecto, y había un defecto que era terrible, sobre todo para quien ya se acostumbra al sistema bogotano: como las estaciones están a lado y lado de la avenida, y no en medio, hacer transbordos es una cosa supremamente complicada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al medio día volví al centro de Curitiba, tratando de buscar un bus que tenía un recorrido especial para turistas. Cuando llegué acababa de salir uno, así que me fui a almorzar, pero con la mala fortuna de que al volver me dijeron de nuevo: “el bus acabó de salir”. Pues me resigné, y decidí dejar de lado mi actitud de turista, y comenzar a caminar por la ciudad tratando de buscar la parte histórica. No sabía exactamente dónde quedaba, y no sabía cuales eran los sitios famosos para visitar. No logré encontrar la ópera de Arame, ni el museo Oscar Niemeyer, pérdidas que pueden resultar bastante valiosas, o se pueden convertir en una excusa para volver después. Ya no importa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En el centro histórico había una feria artesanal inmensa. Unas seis o siete calles de casetas con chucherías, y más chucherías. Yo no soy bueno para comprar estas cosas, así que pasé mirando a toda carrera, y empecé a ver que en ese momento de la tarde —eran solamente las 2 pm— estaban empezando a recoger todo. Completaría mi vuelta por el centro de la ciudad, haciendo tiempo para llegar a la rodoviaria a eso de las 4:30-5 pm para llegar a São Paulo antes de la media noche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al subirme al bus pensé en irme durmiendo todo el camino, sin embargo era tal el cansancio del día, y tal la cantidad de café y Coca-Cola que había tomado, que a esa altura de la tarde no tenía ni sueño. Aún tenía una tarea por acabar, y era terminar de leer aquel magnífico libro que me habían prestado. El tiempo estuvo super justo, y antes de entrar a la ciudad de São Paulo estaba terminandolo de leer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hubo una parada a eso de las 8:30 para comer. Esta vez el paradero era completamente diferente al de ida. Solo dar una mirada por el sitio y me había dado cuenta de que ya estaba de nuevo en el estado de São Paulo. Este no era self service, sino una especie de shopping con restaurante, en donde todo era supremamente caro. El kilo de comida estaba a eso de R$25, así que comer era un lujo, y ya me había gastado demasiado dinero en todo el viaje como para venir a dejarlo aquí a mitad del camino. Un sandwich, una gaseosa, un cigarro, y nos fuimos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al ir llegando otra falla de la cabeza, y otro golpe de suerte. Esta vez la pérdida hubera sido terrible, y absolutamente irreparable. Llevaba mis dos mochilas, la que llevaba y la que había comprado. Llevaba por fuera mi chaqueta, el libro que iba leyendo, y mi cámara que llevaba colgada al cinturón. Le había preguntado al conductor si pasaba cerca de la USP, y me dijo que efectivamente sí, así que no tendría que irme hasta Tietê de nuevo para luego devolverme hasta la casa, así que llevé mis cosas del último puesto en que me encontraba, a uno de los puestos de adelante. Justo antes de bajarme me doy cuenta de que mi cámara no estaba con mis cosas. Casi entro en pánico total. Podría perder cualquiera de las otras cosas que llevaba, pero en la cámara había un registro fotográfico y fílmico imposible de recuperar, por más que volviera a aquellos sitios tan maravillosos. Entré en razón, y volví al sitio donde me encontraba en donde, para mi fortuna, habría quedado la cámara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;h1  style="text-align: justify;font-family:verdana;" class="western"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 153, 0);font-size:85%;" &gt;Oh my life is changing everyday every possible way&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ese día debía haber llegado a mi casa, pero al salir de São Paulo un par de cosas que había hecho se convertirían en eventos importantes para alguien que se ha vuelto alguien muy cercano. Iba muerto, pero la llegada no sería a mi casa, ya estaba decidido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Definitivamente nada une más en el mundo como compartir los dolores. Las alegrías se comparten fácilmente, pero compartir una pena es muy difícil. Tal vez sea solamente el miedo y la repulsión que sentimos muchas veces los seres humanos por sentirnos frágiles, vulnerables. Cuando compartes una fragilidad con alguien, es difícil saber si ese alguien no se va a aprovechar de tu punto débil de alguna manera, la cuestión se convierte en un juego de confianza. Por lo general mis amigos me confían muchas cosas, y a veces —no siempre, debo aceptarlo— soy bueno guardando secretos. No me gusta presionar a nadie a que me cuente nada, o a que me comparta nada, me parece una cosa detestable. Simplemente dejo que las cosas fluyan. Trato de generar algo de confianza, trato de ser fiel a la confianza que me den. No soy un tipo perfecto, así que en más de una ocasión he metido las patas, pero bueno, así no sea fiel a ningún principio, por lo menos trato de ser fieles a quienes me ofrecen algo de amistad. Creo que es más sensato ser fiel a amistades que ser fiel a principios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p face="verdana" style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Esta es la principal razón —creo ahora— de que mi vida ande llena de conflictos prácticos totalmente irresolubles, y con los que tengo que vivir y ya. Pueden haber conflictos entre principios, que algún metaprincipio logre solucionar. Pero cuando se trata de conflictos entre personas, sobre todo entre amigos, la solución no es un “metaamigo”, o algo que se le parezca. El problema está ahí y no va a desaparecer de ninguna manera. Hay que vivir con eso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p face="verdana" style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El punto es que mi amiga me estaba esperando. Yo quería hablar con ella y ella quería hablar conmigo. Era tarde en la noche, pero para un ser noctámbulo como yo eso no es ningún problema. Mi problema serio se ha vuelto que con el cambio de horario, y la llegada del verano los días se están haciendo más largos y las noches más cortas. Eso me molesta profundamente, pero nada que hacer, habrá que vivir con eso también, así como con el calor absurdo que poco a poco empieza a sentirse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p face="verdana" style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fue una larga conversa. Hablamos de mi viaje, de su quedada, de cosas y más cosas. Ahora que escribo esto es ella la que anda de viaje, y quizás la sensación sea la inversa para ella y para mí. O quizás no, pues muy seguramente nadie es capaz de sentir lo que otro siente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p face="verdana" style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En fin, la historia no es historia sino hasta que se acaba, y esta historia apenas está comenzando —creo—. Ya habrá tiempo para otras historias, y creo que ya he escrito demasiado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-2194613697570628158?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/2194613697570628158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=2194613697570628158&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/2194613697570628158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/2194613697570628158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/11/correr-es-mi-destino-para-burlar-la-ley.html' title='Correr es mi destino para burlar la ley'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-5519012852318032456</id><published>2007-10-17T15:15:00.000-05:00</published><updated>2007-10-17T15:17:53.578-05:00</updated><title type='text'>I'ts just a perfect day, I'm glad I spend it with you...</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Bueno, para quienes se preguntan cómo resulta una semana común y corriente para un filósofo en esta ciudad, la verdad, es muy sencilla. Por lo general los días se resumen en llegar tipo 10—11 am a la biblioteca, guardar la mochila, sacar el laptop y sentarse a leer, escribir, y cuando ya entra el cansancio, a procrastinear en la internet. Eso es de las 11 a la 1 pm, hora en la que hay que ir a almorzar. El bandejão está abierto de 11 a 2, pero resultaría ocioso muchas veces ir directo al almuerzo habiéndose levantado —como ya se me ha vuelto un hábito— a las 9 o 10 am, y desayunado por lo general entre 10 y 10:30. Muchas veces, que me despierto muy tarde, claramente prefiero ir directo a almorzar, sin comer nada en la mañana —no tiene mucho sentido desayunar a las 11 am cuando uno sabe que el almuerzo está listo a la 1—.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Generalmente los días son distintos cuando tengo clase, y como Marco, mi orientador, es inaudítamente un filósofo diurno y madrugador, sus clases comienzan siempre a las 9 am. Todo el mundo trata de llegar temprano, aunque es difícil lograr. Más aún es mantenerse despierto, por lo que me he dado cuenta, y no porque la clase sea aburrida, sino porque todo el mundo está acostumbrado a las clases de 4 a 7 o de 7 a 10, como suelen ser normalmente las clases de posgrado aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Las clases de Marco son los martes, y justamente ese mismo día en la tarde es la reunión del grupo de ética, entonces los martes se convierten en los días “chocolate Sol”. Luego de hablar toda la mañana de no se qué diálogo de Platón, en la tarde vamos para alguno de aquellos capítulos super difíciles del libro II o III de la Ética a Nicómaco. A las 5 pm acabaría la jornada, de no ser porque mi ociosidad no me deja irme temprano nunca para la casa, así que luego de esa hora tomo rumbo a la biblioteca en donde voy a ponerme a leer un rato, o a escribir alguna cosa, o, como siempre, si estoy muy cansado, a procrastinear un rato en la internet. Por lo general salgo a eso de las 7 de la biblioteca, buscando algo de comida. Si ando todavía con mucha energía, voy al bandejão de nuevo, y regreso a la biblioteca hasta eso de las 9:30—10 pm en donde ya comienzan a cerrar. Pero si no, salgo rumbo a mi casa, en donde preparo alguna cosa, o, como ha sucedido bastante en los últimos tiempos, me dejan algo de comida, mientras yo me encargo de fregar los platos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Esos son casi todos los días de lunes a jueves. El día jueves por lo general alguna cosa acontece. Antes no era tan común, pero me he vuelto muy amigo de un par de nordestinos a quienes les gusta mucho “el chorro” “la bebeta”, “la juerga”, “la bagunza”. En fin, el punto es que los jueves puede resultar un día de “Quinta e Breja” en la ECA. Creo que esta última frase necesita ser traducida porque resulta totalmente ininteligible. El nombre es “quinta e breja” porque es “quinta feira”, es decir, jueves, y es “breja”, que es un modo coloquial de decir “cerveja”. La traducción literal sería “birra”, o “pola”. Y fuera de eso es en la ECA que es la “Escuela de Comunicación y Artes”, es decir, es como Artes en la nacional, con la pequeña gran diferencia de que aquí, dentro de la universidad, aunque sea prohibido por ley desde hace más de quince años vender cigarrillos, es posible, con un permiso muy breve de obtener, vender toda la cerveza que la gente sea capaz de beber. Entonces las noches de “quinta e breja na ECA” que comienzan a eso de las 9 pm se pueden ir, tranquilamente, hasta eso de las 3, 4 o 5 am.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;La verdad solo he ido un par de veces a estas noches de quinta y breja, pero han sido la locura. Hay cosas muy buenas. Particularmente la música. No es esa ñerada del “funky carioca” que ponen en todas las fiestas, y que es equivalente al reggaeton puertoriqueño. La lírica tiene un parecido de familia increíble, aunque el ritmo resulta un tanto diferente, con algo de mistura de samba y esas cosas. Igual, no deja de ser desagradable. Pero bueno, en la ECA, como son una mano de artistas locos, entonces ponen una música super del putas. Y claramente hay buena música, y llueve cerveza, y siempre he resultado hablando cualquier cantidad de güevonadas con cualquier persona que aparece por ahí. La última vez la escena fue surreal. Estaba con unos manes hablando basura, y fui a comprar cerveza. Cuando estaba devolviendome, llevaba cinco cervezas en la mano, y vi a una niña con una cara bastante llamativa, que me miró como diciéndome “¿por qué no me dejas una cerveza?”. Obviamente ante semejante tentación no pude hacer sino mirarla, voltear a mirar a mis amigos —que no me vieran, claramente— y quedarme con ella hablando y bebiendo las cervezas que había traído. De repente la mujer se pone en pie, y cuando me doy cuenta mi cabeza quedaba a unos diez centímetros de su hombro...... Como después me hizo caer en cuenta un amigo, es la sensación de quedar “enmesado” en un chico de billar..... bueh... la “menina” miró mi expresión —porque tras del hecho no creo que tuviera más de 20 años—, y lo único que pude decir es.... “perdón, permiso, fue un placer....”. En ese momento lo mejor que pudo hacer fue mirar mi cara de susto... y volverse a sentar. Luego, por cosas del trago y de la noche, no sé cómo ni con quien —y pues ya ni me interesa— sumió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Los viernes, generalmente, hay también alguna fiesta en la U. He ido a un par, pero no han resultado como me lo esperaba. Casi siempre hay fiesta en la FAU —Facultad de Arquitectura e Urbanismo— pero son medio jartas. Lo único bueno, quizás, es que la cerveza es re barata, son 4 latas por R$5, y casi siempre es cerveza de calidad aceptable, Skol, o Brahma, que son las promedio por aquí. Clarmente hay cervezas de bajo nivel, hay unas que en una tienda son a R$0,70... tres de esas y el guayabo al otro día es para podrirse... Las buenas, son de R$1,50 en supermercado, y claro está, eso nunca lo van a vender en una fiesta. Por lo general la que venden es marca Itaipava. Un par está muy bien, pero luego de la sexta cerveza, ya hay que esperar una fuerte resaca al día siguiente. Pero de todas las rumbas que he visto en la USP, la mejor de todas ha sido el famoso “Osama Bin Reggae”, que fue en historia aquí en la FFLCH (Facultad de Filosofía, Letras e Ciencias Humanas) a la que por molestar la llaman la FFLXO —FFLCH se pronuncia comunmente fefeleche, y la mofa es fefelixo, y lixo, en portugués, es “basura”—. Bueno, el punto es que esta fiesta ha resultado siempre todo un éxito, y en aquel día habían aproximadamente unas dos mil personas. Se vendieron cerca de 500 “dozeas (docenas)” de cerveza, y según chismes, habían mas de dos mil personas. Definitivamente esa ha sido la mejor fiesta a la que he ido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Los sábados definitivamente son los que se han vuelto la locura. Creo que desde que volví de Recife ha habido churrasco cada sábado. Bueno, a eso hay que sumarle el hecho de que Paul estaba en la casa. Paul es un chileno de poco más de 40 años pero parece de 20, y es de esos manes que puede beber toda la noche sin parar, dormir una hora, darse un baño y salir a trabajar, y luego en la noche volver a beber, y mantener ese ritmo hasta por una semana. Bueno, eso es lo que cuentan en la casa de Paul hace unos años, pero definitivamente la edad ya lo está cogiendo, y lo he visto ya en más de una ocasión terriblemente chatarreado a causa del alcohol. Por lo general el plan comenzaba a eso de las 6:30 pm cuando íbamos al supermercado a comprarnos unas carnitas, unas lingüiças y unas cervezas. Generalmente Paul compra Picanha, que en corte americano es la punta de anca. La pieza se asa completa, primero por el lado de la grasa, y luego por el otro lado. El sabor es delicioso, impresionante. Mientras está la carne —pues es bastante demorada— se van comiendo unas lingüiças, que son como chorizos, o longanizas. No tan grasosas, y por lo general picantes, bastante buenas también. Casi siempre las acompañamos con pancito y guacamole —que yo siempre hago y por el cual me gané el apodo de “guacamolero”—. Alguna ensalada con agrião —que es una mata cuyo nombre en español nadie me ha podido decir, pero según todo el mundo limpia el hígado, entonces es buena para cuando se está bebiendo—, de vez en cuando unas papitas —infaltables, más aún para este rolo producto de la sabana—, o también unas arepas que a veces hace Martha —que en la mejor actitud de paisa de la vida, se trajo desde Colombia un molino, sí un molino “Corona”, el famosísimo—, y como ingrediente brasileño, el famoso “queijo de coalho”, que es un queso para poner en la parrilla y que es sencillamente alucinante. Para acompañar todo esto yo casi siempre, y mientras el dinero deja, me traigo unas cervezas negras, ahí como para empezar, y luego, como siempre, rematamos con “Bohemias” o “Original”, que definitivamente, de las cervezas de bajo perfil y que se venden en canasta, son las mejores que tiene Brasil. Las otras, pues ya son muy, pero muy caras, y nadie las va a comprar para emborracharse. Y así va pasando la noche entre comida, bebida, charla, dependiendo de la compañía se baila alguna cosa, se le enseña a las brasileñas a bailar salsa mientras ellas nos enseñan a “dançar forró” —una música super típica de aquí, bastante parecida a la norteña, o al country—, y así va pasando la noche en medio de la bagunça. Al final, casi siempre, rematamos Paul y yo escuchando algunas rancheras, o unos vallenatos, pues por no sé qué extraña razón, o por quién sabe qué enredo que tal vez tuvo Paul con alguna colombiana, le encantan los vallenatos, ¡¡¡¡y se los sabe, se los sabe todos!!!! Si la noche está muy heavy —como ha sucedido en los últimos tiempos con el despecho de Lenin— se remata con cachaça… eso sí, al otro día nadie se levanta… todos aporreados y con el hígado echado a perder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;El fin de semana pasado se fue Paul. Claramente había que hacerle los honores de la despedida. El man es de esos amigos de todo el mundo, así que en la casa teníamos una buena cantidad de gente de Geociencias, la gente de la casa, los amigos de por ahí, en fin, todo un combazo. En la casa había vino argentino, chileno y brasileño —el más malo, por supuesto, aunque este estaba más bien bueno—, cachaça, y las estrellas de la noche, un Ron Havana 7 años y un Medellín 8 años. Fuera de eso una nevera llena, pero llena de cerveza, y la churrasquera rebosante de carne. Y pues si señores, 8 am —paradójicamente ese día fue el cambio a horario de verano, o sea que en realidad eran las 7 am— y allí estaba el último individuo en pié aún colocando música y bebiendo cerveza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Tal vez ahora la cuestión sea diferente. Paul se fue, acabó su doctorado, y volverá solamente a sustentar a mediados de diciembre. Para ese entonces dudo mucho estar todavía por aquí. Recordaré con gratitud los quinientos apodos que me puso, entre los cuales los más memorables serán el famoso “gato septembrino”, por andar de fiesta en fiesta, y llegar aporreado a la casa, así como los gatos cuando vuelven luego de sus juergas… solo que, como él mismo decía… “hice mi agosto en septiembre…”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Definitivamente sí que he ganado apodos aquí en Brasil. María me puso “Rana René”, Martha, luego de verme medio enfermo y a punto de darme un “yeyo” me dijo “pobrecita la criatura”, y desde eso soy “la criatura” de la casa. Paul, ya dije, me llamaba “gato septembrino”, Brahma —el brasileño que vive con nosotros, pero que nunca aparece en la casa, y que cuando aparecía me veía despertarme al medio día— me colocó “Urso Polar”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Ahora se aproxima de nuevo una semana de rumba pesada. Por cuestiones de carnaval, principalmente, la mayoría de los brasileños cumple años en octubre o noviembre, así que de aquí a que me vaya habrá una imparable seguidilla de cumpleaños que claramente no me voy a perder. Fuera de eso se aproxima un necesario viaje a las afueras de Brasil —Foz de Iguaçu (Brasil), Ciudad del Este (Paraguay), Puerto Iguazú (Argentina), y de vuelta— por cuestiones de visa, y esas vainas internacionales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Palatino Linotype&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;El paseo pretendía en su comienzo ser más largo pero hay varias razones por las cuales no se va a poder extender más. Primero, el asunto monetario está bastante difícil ahora, y viajar, sea como sea, resulta caro, aún más si uno va solo. En segundo lugar, el sábado hay cumpleaños y el próximo sábado hay cumpleaños, así que el paseo será de domingo a viernes. Por otro lado, el domingo siguiente hay un concierto que no me lo podría perder de ninguna manera, Björk. Espero de aquí a un tiempo estar contando cómo salió todo esto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-5519012852318032456?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/5519012852318032456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=5519012852318032456&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/5519012852318032456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/5519012852318032456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/10/its-just-perfect-day-im-glad-i-spend-it.html' title='I&apos;ts just a perfect day, I&apos;m glad I spend it with you...'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-6257951006957199908</id><published>2007-10-09T09:39:00.000-05:00</published><updated>2007-10-09T09:42:03.957-05:00</updated><title type='text'>Los 10 mandamientos</title><content type='html'>Luego de subir a una montaña perdida, y en medio de una iluminación divina, esto se me apareció entonces:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. No dar papaya&lt;br /&gt;2. No pedir cacao&lt;br /&gt;3. No mostrar la hilacha&lt;br /&gt;4. No patear la lonchera&lt;br /&gt;5. No mostrar el hambre&lt;br /&gt;6. Aprovechar cualquier papayazo&lt;br /&gt;7. No correr la butaca&lt;br /&gt;8. No hacer cajón&lt;br /&gt;9. No echar el bulto&lt;br /&gt;10. No vivir de gorra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente faltarán algunos... aunque seguramente sean teoremas de los aquí presentados... igual, háganmelos saber.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-6257951006957199908?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/6257951006957199908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=6257951006957199908&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6257951006957199908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6257951006957199908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/10/los-10-mandamientos.html' title='Los 10 mandamientos'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-6051646768462447664</id><published>2007-10-02T11:36:00.000-05:00</published><updated>2007-10-02T11:39:02.692-05:00</updated><title type='text'>Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify; font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;Faltan solo un par de meses para regresar. Aventuras hay muchas que contar, pero a veces eso de sentarse a escribir produce mucha, pero mucha pereza, o simplemente no se quiere contar nada reciente. Bueno, en general, han sido dos meses ya de nerditud y ñoñería total de lunes a viernes, y de fiestas oscuras, churrascos, alcohol y no sé qué otras dionisiadas los fines de semana. Bueno, así estaba planeado. Aunque la cosa se está volviendo jarta. Ya quizás los años hacen que no se disfrute lo mismo una fiesta en la USP del mismo modo en que se hubieran disfrutado si se tuvieran 20. Además el cuerpo se vuelve exigente y ya no es capaz de beber cosas como vinos de R$3 el litro, o cachaças del calibre de la “pitu” o “51”, de R$4,50 el litro, que es lo único que se consigue en estas fiestas cuando ya no queda cerveza —cosa que casi siempre pasa—. El hígado se vuelve exigente, y experiencias vecinas van mostrando las razones. En fin, los años no pasan en balde, y andan pesando un tanto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;Por otra parte, anda revolviéndose en el estómago esa sensación de “tengo que volver” ¿cómo va a estar todo? ¿Igual o diferente? ¿En qué habrá cambiado la situación? ¿O será que yo soy el que está cambiado? ¿Será lo mismo de antes? ¿Querré yo volver a lo de antes? Hay un cierto dejo de nostalgia por los tiempos pretéritos, pero al mismo tiempo hay una sensación de turbia ansiedad y zozobra por los días venideros. Es necesario volver, eso es claro, pero muchas veces no es claro cómo enfrentarse a esos conflictos que aparecen cuando todo parece estarse oponiendo con alguna otra cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;Hay posibilidades próximas de viaje, pero a veces no tiene mucho sentido viajar solo. Claramente el viaje es todo un paseo, toda una aventura, pero siempre hace falta o ese Caballero Andante que empiece a hacer orateces, o ese Sancho aburrido pero sensato, que alcahuetea pero al mismo tiempo intenta contener. Aquí claramente Cervantes le pegó: una misma persona no puede tener, por muchas personalidades que tenga, dos como estas. O mejor dicho, hace falta el conflicto, siempre, así tenga simplemente la excusa de “compañía”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;Aquí en la ciudad, por lo menos hasta ahora, y a excepción de ciertos extraños momentos, no ha faltado compañía. No sé si es suerte, o buen carácter, o destino, o como se llame, pero otra cosa diferente es enfrentarse a lugares desconocidos, con gente totalmente desconocida. En fin, una prueba más a ese carácter medio huraño y esquivo del cual todavía algo se mantiene.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: verdana;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify; font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;Son ya cinco meses aquí. Eso quiere decir que, de no haberse conseguido la “prorroga” ayer estaría de nuevo en la casa —que quizás todavía tendría, porque ahora resulta que ni eso—. Tal vez sea eso lo que me hace pensar en este momento en el regreso. Aún falta mucho por hacer, y no sé si el tiempo sea suficiente, pero pues, como dijo el ciego, “amanecerá y veremos”…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-6051646768462447664?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/6051646768462447664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=6051646768462447664&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6051646768462447664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6051646768462447664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/10/pero-el-viajero-que-huye-tarde-o.html' title='Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-1588874618655792323</id><published>2007-09-11T17:18:00.000-05:00</published><updated>2007-09-11T17:22:35.496-05:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:180%;"&gt;καί φημι βροτῶν οἵτινές εἰσιν&lt;br /&gt;πάμπαν ἄπειροι μηδ᾽ ἐφύτευσαν&lt;br /&gt;παῖδας προφέρειν εἰς εὐτυχίαν&lt;br /&gt;τῶν γειναμένων.&lt;br /&gt;οἱ μὲν ἄτεκνοι, δι᾽ ἀπειροσύνην&lt;br /&gt;εἴθ᾽ ἡδὺ βροτοῖς εἴτ᾽ ἀνιαρὸν&lt;br /&gt;παῖδες τελέθουσ᾽ οὐχὶ τυχόντες,&lt;br /&gt;πολλῶν μόχθων ἀπέχονται·&lt;br /&gt;οἷσι δὲ τέκνων ἔστιν ἐν οἴκοις&lt;br /&gt;γλυκερὸν βλάστημ᾽, ἐσορῶ μελέτῃ&lt;br /&gt;κατατρυχομένους τὸν ἅπαντα χρόνον,&lt;br /&gt;πρῶτον μὲν ὅπως θρέψουσι καλῶς&lt;br /&gt;βίοτόν θ᾽ ὁπόθεν λείψουσι τέκνοις·&lt;br /&gt;ἔτι δ᾽ ἐκ τούτων εἴτ᾽ ἐπὶ φλαύροις&lt;br /&gt;εἴτ᾽ ἐπὶ χρηστοῖς&lt;br /&gt;μοχθοῦσι, τόδ᾽ ἐστὶν ἄδηλον.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Y afirmo que aquellos de los mortales que no conocen en absoluto la procreación de hijos superan en felicidad a los que los han engendrado. Los que no poseen hijos, por desconocer si ellos proporcionan alegría o tristeza a los mortales, al no haber llegado a tenerlos se libran de muchos pesares.&lt;br /&gt;Pero aquellos que tienen en su casa un dulce plantel de hijos, los veo todo el tiempo atormentados por su cuidado, pensando primero de qué modo los educarán mejor y de dónde les dejarán a ellos un modo de vida y, además de esto, si se están esforzando por hijos malos o por buenos, lo cual es una cosa incierta.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; (Eurípides, &lt;em&gt;Medea&lt;/em&gt;, 1090–1104)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-1588874618655792323?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/1588874618655792323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=1588874618655792323&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1588874618655792323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1588874618655792323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/09/blog-post.html' title=''/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-1198590108640899515</id><published>2007-09-05T13:24:00.000-05:00</published><updated>2007-09-05T13:32:49.638-05:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;em&gt;[Sileno a Odiseo] Te conozco, crótalo penetrante,&lt;br /&gt;progenie de Sísifo&lt;/em&gt; (Eurípides, &lt;em&gt;El Cíclope&lt;/em&gt;).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Como ando medio ñoño, ando dedicado a leer vainas medio ñoñas, pero como buen enófilo que soy, no podía quedarme con las ganas de comentar lo siguiente: ¡¡¡Que me parta un rayo si Odiseo no se bebió ni una sola copa de vino cuando dejó ciego a Polifemo!!! Razones: 1– ¿Por qué diablos el locuaz cefalenio, cuando se bajó del navío, llevaba consigo un odre lleno de vino, y con suficiente vino como para emborrachar a un cíclope? 2– El persuasivo laértida llevaba, además, “una buena copa con el odre”. El tipo estaba totalmente preparado para, en cualquier momento, echarse un trago, claramente. 3– Todos los sátiros dejaron a Odiseo sólo para dejar ciego a Polifemo, ¿cómo carajos iba a hacer un solo tipo para dejar ciego a un cíclope? Cualquiera que conoce de tragos, y particularmente los de baja calaña, sabe que con un par de estos se puede dejar ciego a cualquiera. Bueno, esto supone un pequeño arreglo en la historia: al cíclope le dieron quien sabe qué porquería de trago hechizo —por ahí un cherrynol, o un tapetusa, o una “luka flameada”, o no sé qué, no conozco más bajos—, luego, efectivamente, se quedó ciego… ¡Qué héroe, Odiseo, qué héroe! Claramente la moraleja del cuento solo puede ser la siguiente: hay que ser el más diestro en las artes dionisíacas para derrumbar a cualquier gigante…&lt;br /&gt;Bueno, para rematar, les voy a dejar parte del coro, que me parece simplemente fenomenal:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;p align: center&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;¡Feliz quien lanza el grito báquico&lt;br /&gt;por causa de las dulces fuentes de los racimos,&lt;br /&gt;tomándose un respiro tumbado&lt;br /&gt;para dirigirse a la danza,&lt;br /&gt;abrazando a un amigo e intentando,&lt;br /&gt;sobre los cojines,&lt;br /&gt;aferrar la flor de una suave cortesana,&lt;br /&gt;con los bucles ungidos de aceite perfumado,&lt;br /&gt;y dice «¿quién me abrirá la puerta?».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sa, sa, sa, saciado estoy de vino&lt;br /&gt;y gozo con el desenfreno del banquete;&lt;br /&gt;lleno como una nave de carga&lt;br /&gt;hasta el puente del extremo del vientre,&lt;br /&gt;la hierba dulce me impulsa a la fiesta&lt;br /&gt;en la estación de la primavera&lt;br /&gt;junto a mis hermanos los cíclopes.&lt;br /&gt;¡Vamos, extranjero, vamos, dame el odre!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-1198590108640899515?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/1198590108640899515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=1198590108640899515&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1198590108640899515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1198590108640899515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/09/sileno-odiseo-te-conozco-crtalo.html' title=''/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-8682915996908174020</id><published>2007-09-05T13:08:00.000-05:00</published><updated>2007-09-05T13:35:24.325-05:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;&lt;em&gt;Mensajero a Medea&lt;/em&gt;&gt; &lt;em&gt;—No es la primera vez que considero la condición humana una sombra, y valientemente podría decir que, de los mortales, los que pasan por sabios e indagadores de conocimientos, ésos son los que se ganan el mayor castigo. Pues ninguno de los mortales es feliz, y cuando la prosperidad se derrama, uno podrá ser más afortunado que otro, pero no feliz&lt;/em&gt; (Eurípides, &lt;em&gt;Medea&lt;/em&gt;).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Creo que hasta el momento he sido fiel a mis principios. ¿Por qué? Muy fácil, no tengo principios… Bueno, la verdad creo no tener algo como “principios”, y aunque suelo hacer cosas aparentemente sin razón en mi vida, siempre termino encontrándole un porqué. Pero la verdad es que hoy descubrí una de esas razones profundas en mi vida, bueno, la verdad no muy profundas. Siempre me habían preguntado porqué carajos trabajo en filosofía antigua, y más aún en Aristóteles. Los motivos en contra sobran, de cualquier manera. Si la decisión fue por la filosofía antigua, las razones siempre son mínimas sea cual sea el tema específico para trabajar. Claramente sé porqué no escogería cualquier tema en filosofía antigua: de los presocráticos solo se conservan fragmentos, muy difíciles de interpretar, y que por lo general dan para todo, así que al trabajar con estos tipos se tiene un mar de interpretaciones todas discordantes entre sí, y prácticamente imposibles de reconciliar. Bueno, luego está Platón, de quien sólo conservamos los textos exotéricos, los famosos diálogos en un estilo brillante, pero de quien se desconoce totalmente su más profundo pensamiento y sus más valiosos aportes realizados en la academia como maestro, según parece ser opinión ya bastante común. Después está Aristóteles, de quien, a diferencia de su maestro, solo se conservan en la actualidad los textos esotéricos, simples notas de clase, y que han sido comentados como muy pocos libros en el mundo; sus comentarios, anotaciones, textos críticos y demás, tranquilamente pueden ocupar la mitad de un estante de filosofía en cualquier biblioteca de una universidad medianamente decente. Luego ni hablar de los helenísticos, quienes por su carácter fragmentario son también textos demasiado difíciles de trabajar, además de su transmisión, bastante viciada porque justamente fueron conservados sus fragmentos por aquellos que rivalizaban con sus pensamientos. Después está el neoplatonismo, del que no voy a dar razones por las cuales no estudiar, y bueno, fin de la filosofía antigua. Claro, quedan algunas cosas interesantes, como los escépticos académicos, o los pirrónicos, pero claro, para estos vale la misma objeción que vale para todos en la antigüedad, y es que se necesita unos idiomas y un nivel de especialización que puede resultar bastante árido, además de estar hablando de tipos que vivieron hace ya más de dos mil años y que a poca gente le interesa ya hoy.&lt;br /&gt;Bueno, estas son las razones para no estudiar a los antiguos. De cualquier manera, los ando estudiando. Nunca había podido decir exactamente porqué, hasta que hoy, en una especie de epifanía —valga la herejía— descubrí, en medio de un texto de aquellos que hacen parte de la literatura filosófica más especializada, un fragmento que me hizo darme cuenta del porqué de mi elección.&lt;br /&gt;Para contextualizar, el libro presenta dos oposiciones de modos de vida presentadas en la antigüedad, que se debatían entre sí, y de las cuales, la segunda (B), evita (A), aunque mantiene algunos de sus elementos. (B) es claramente la aristotélica, y es justamente la que he tratado de defender —y hasta ahora, nunca de palabra, solo con hechos—:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alma dura, impenetrable.&lt;br /&gt;Confianza depositada sólo en lo inmutable y completamente estable.&lt;br /&gt;Intelecto como pura luz del sol.&lt;br /&gt;Vida buena en soledad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;B&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alma blanda&lt;br /&gt;Confianza depositada en lo mudable o inestable.&lt;br /&gt;Intelecto como agua que fluye, que se da y se recibe.&lt;br /&gt;Vida buena con los amigos, los seres queridos y la comunidad.&lt;br /&gt;(Martha Nussbaum, &lt;em&gt;La fragilidad del Bien&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Lo que realmente me tiene más impactado de todo esto es que nunca me gustó la ética. Siempre estaba en desacuerdo con todas las pretensiones normativas sobre la vida humana, y siempre estaba peleando con muchos que —desde que tengo uso de razón— hablaban un montón sobre ética y valores, pero en la práctica eran todo lo contrario de lo que decían, y todo este rollo me sonaba a una sarta de majaderías. ¿Qué diablos hago ahora estudiando ética? Aún no lo sé, ya por lo menos sé porqué carajos estudio Aristóteles. Bueno, la verdad todavía no me considero un estudio de la ética, me gusta más el nombre de “teoría de la acción”. Todavía no me como el cuento de que exista algo llamado responsabilidad moral, y aún falta mucho para creérmelo. Bueno, en fin, debe ser porque sigo creyendo que ese cuento se lo inventaron los medievales o los modernos —que alguien tiene la culpa, la tiene, pero igual, no me importa—, y por eso prefiero volver para atrás, no sé si con la idea de ver en qué momento se echó a perder esta mierda, o simplemente para hacer hablar aquellos que han sido acallados o tergiversados por intereses metafísico–ético–epistemológico–político–religiosos. En fin, eso lo sabré después.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-8682915996908174020?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/8682915996908174020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=8682915996908174020&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8682915996908174020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8682915996908174020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/09/mensajero-medea-no-es-la-primera-vez.html' title=''/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-3005246631273446787</id><published>2007-08-16T15:57:00.000-05:00</published><updated>2007-08-17T16:18:06.268-05:00</updated><title type='text'>Kantori Roodo, Konomichi Zutto Yukeba…</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/CvBofHORlQE"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/CvBofHORlQE" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:#66ffff;"&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;— Canta. Estoy seguro de que conoces esta canción.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;&lt;em&gt;Nadie está conmigo. No tengo miedo.&lt;br /&gt;Así vivo en el sueño que vi.&lt;br /&gt;Debo dejar a un lado mi soledad&lt;br /&gt;y protegerme, así aprenderé a ser más fuerte&lt;br /&gt;Country Road, me recogerá para llevarme a mi casa.&lt;br /&gt;Ahora puedo sentirlo, si me quedo&lt;br /&gt;en este camino sin fin, Country Road.&lt;br /&gt;Poco importa lo solitario que se vuelva con el tiempo.&lt;br /&gt;Nunca me verás llorar, guardaré mis lágrimas para mí.&lt;br /&gt;Se que tengo que ser fuerte, y sólo puedo darme prisa.&lt;br /&gt;Sólo así puedo olvidar.&lt;br /&gt;Country Road, me recogerá para llevarme a mi casa,&lt;br /&gt;pero mientras endureciendo mi corazón, no me iré ahora,&lt;br /&gt;no mientras sea libre. Country Road.&lt;br /&gt;Country Road, ven mañana. Siempre estaré aquí.&lt;br /&gt;Quiero entrar en la casa, pero no puedo.Es un adiós...&lt;br /&gt;...Country Road.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;— ¡Estuvo muy bien!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/span&gt;Como dice la canción, definitivamente es un adiós a ciertas cosas que estoy dejando atrás en mi pasado. Uno no se da cuenta, pero con el tiempo este tipo de experiencias en la vida van cambiando cosas que la verdad uno ni sabía que existían. La verdad pues todos saben que no es la primera vez que me voy de la casa por tanto tiempo, pero el objetivo ahora es totalmente diferente, y, creo yo, no estoy metido en una burbuja, ni en un mundo de fantasía. Así que creo que los desafíos han sido mayores, aunque como suele suceder, uno siempre queda insatisfecho del trabajo que ha realizado.&lt;br /&gt;Si mi cálculo no me falla, entre hoy y mañana se cumplirá la mitad del tiempo que me voy a pasar aquí —y creo que eso ya es seguro, a menos que pase algo imprevisto, que amerite pagar una nueva multa en la aerolínea, y eso tiene que ser algo muy, pero muy convincente— y creo que en estos casos a veces es bueno hacer cuentas de qué carajos se ha hecho, y qué falta por hacer. Como todos saben, académicamente se han logrado cosas, pero más que nada se ha conocido impresionantemente. Creo que la misión ahora es darle más duro aún a la academia, y quizás aprovechar para conocer más São Paulo, pues, la verdad, lo que he andado aquí, y para ser tan grande la ciudad, ha sido más bien poco.&lt;br /&gt;Quería dejar esta canción aquí por ahora. Creo que esta miserable gripa luego del viaje me tiene sensible más de la cuenta. También quería dejar la historia aquí por ahora; la verdad las próximas historias serán bastante ñoñas y bastante aburridas, así que no creo que escriba mucho sobre tanta cosa que vaya a pasar ahora. Tal vez si creo que sucede algo relativamente importante, les cuento, pues de lo contrario me voy a quedar enclaustrado unos días mientras mejora mi gripa, y de paso me siento a adelantar tanto trabajo que tengo.&lt;br /&gt;Tal vez después de tanta historia venga un tiempo de silencio. No se extrañen mucho si no escribo, la verdad claro que voy a estar escribiendo, pero pues obviamente otras cosas, que espero que salgan tan buenas como tanta viajadera. Aunque bueno, eso no lo decido yo. Ya llegará la corte marcial a hacerme juicio de guerra por pasármela viajando en vez de estudiar, cuando para eso era que me estaban pagando…&lt;br /&gt;En fin, basta de decir sandeces. Ahí dejo todo este caos de información a veces difícil para leer, a veces incomprensible, a veces con mucha información en muy poco espacio, a veces con muchos detalles, o a veces con ninguno. A veces repitiendo siempre palabras como “en fin” o “pero bueno…”, en fin, son mañas terribles que uno coge por ahí. Espero que eso mismo no me pase escribiendo filosofía.&lt;br /&gt;Y por cierto, si algo les molesta, si algo los sonroja, si algo les disgusta, si en algo no están de acuerdo, o simplemente si algo les parece gracioso, algo les parece encantador, algo les parece terrible, pues no sobra un comentario… la verdad, los comentarios son la única manera que tengo para constatar que alguien leyó mis sandeces… pero bueno, yo sé que no a todos les gusta hacer esto, está bien, los perdono…&lt;br /&gt;Y sinceramente, extraño mucho mi gente. Sé que fue mi decisión quedarme aquí, y sé que muchos me están envidiando por estar aquí y no allá, pero claramente yo no soy nada rápido para hacer amistades, y siempre me tomo mi tiempo, así que aún no tengo muchas. Y si así soy para conseguir amistades, pues es peor para conseguir amores, así que imagínense.&lt;br /&gt;Bueno, la verdad es que me demoro para hacer amistades, pero las que logro, las conservo por mucho tiempo. La verdad espero que aquí sea igual.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-3005246631273446787?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/3005246631273446787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=3005246631273446787&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3005246631273446787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3005246631273446787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/08/canta.html' title='Kantori Roodo, Konomichi Zutto Yukeba…'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-8314912656893611876</id><published>2007-08-16T15:55:00.000-05:00</published><updated>2007-08-16T15:56:45.675-05:00</updated><title type='text'>What' in your head... in your head...</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; No sé qué carajos hago escribiendo tanto de estas vainas si se suponía que hacía mucho tiempo había decidido que mi estilo literario era el ensayo. Bueno, debo andar escribiendo todo esto porque siempre he considerado que mi vida misma es un ensayo…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-8314912656893611876?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/8314912656893611876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=8314912656893611876&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8314912656893611876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8314912656893611876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/08/what-in-your-head-in-your-head.html' title='What&apos; in your head... in your head...'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-8325351831278124222</id><published>2007-08-13T14:34:00.000-05:00</published><updated>2007-08-13T14:35:48.115-05:00</updated><title type='text'>No matter how hard you try you can’t stop us now...</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y fue llegar a São Paulo, lavar la ropa, devolver algunos libros, sacar otros de la biblioteca, revisar mi correo, comprar algunas cosas, dormir un rato y de vuelta al aeropuerto. En esta ocasión el vuelo salía de Congonhas y llegaba al Tom Jobim de Rio de Janeiro. El viaje de nuevo resultó un tanto miedoso, pues a la llegada, se alcanzaba de lejos a ver la pista. El avión se enfiló rumbo a la pista, y de repente aceleró y se elevó. Luego dio una curva, y el piloto habló diciendo “tuvimos un problema vamos a dar un rodeo para intentar un nuevo aterrizaje”. Silencio sepulcral en el avión, nadie sabía qué carajos estaba pasando. Luego de casi una hora más de vuelo —en avión de São Paulo a Rio es menos de una hora— el Boeing 737 modelo 196? en el que iba viró de nuevo rumbo al aeropuerto después de darnos un tour por el océano atlántico. El aeropuerto es bien simpático. Igual que el Santos Drummond, es una isla, pero claramente este es mucho más grande y tiene dos pistas de más de 3 km cada una. Rio de Janeiro desde el cielo es un espectáculo total. Se ve el mar, la bahía, muchas ensenadas dentro de la bahía, las montañas ahí justo al frente del mar —como el Pão de Açúcar, que es una montañita de unos 400 m de altura justo en la entrada de la bahía—. Hacia el sur está, de un lado la playa, y del otro las lagunas, la Lagõa Rodirgo de Freitas, la de la Barra Da Tijuca, y no sé cuantas más.&lt;br /&gt;Al segundo intento todo fue bien, y finalmente aterrizamos sin ningún problema. Al salir del aeropuerto, claramente tenía que ir a buscar dónde quedarme, así que pensé en el apartamento de Dona María en el cuál nos habíamos quedado la vez que fuimos con Ana María. Desafortunadamente la señora no se encontraba, así que a buscar se dijo. Pensé entonces primero buscar la universidad y buscar un hotel ahí cerca. Lo único que encontré fue un par de moteluchos de mala muerte, tras del hecho caros como un demonio, así que me acordé de las sugerencias de Martha, y me fui rumbo a la Gloria. Al salir del metrô me encuentro con el paraíso de los hoteles baratos para estudiantes medio desplatados como yo, y por R$70 la noche conseguí, en Rio, un cuarto con freezer, aire acondicionado, un armario re grande y televisor. La vista, claramente, no era al mar, pero era a solo 5 cuadras del parque de Flamengo, que no es solo famoso por el equipo de futbol, sino porque es el parque más grande que tiene Rio.&lt;br /&gt;Al día siguiente, y luego de descansar mis pies de todo lo que había andado el día anterior buscando la universidad y buscando hotel, era hora de la impajaritable visita al cristo corcovado. Era solo cuestión de tomar un ônibus, y ahí tomar el bonde —también conocido como “funicular”—. El camino, la verdad, solamente es divertido por una serie de esculturas de animales y de santos que están a los lados, pues de resto es mato y más mato. Pero al llegar a la cima, esa vaina parecía, literalmente, la torre de babel. Unos hablando español, otros portugués, otros inglés, otros francés, unos alemanes ahí, y un par cuya lengua no alcancé claramente a distinguir, y seguramente era alguna de esas lenguas eslavas que no habla más de 10 millones de personas en el mundo. Bueno, fotos, vista espectacular, y a bajar de nuevo.&lt;br /&gt;En la noche el plan, claramente era tomarse una cerveza, y pues estaba muy cerca al barrio Flamengo, en donde la referencia para los colombianos es Ferreira, así que la misión fue ver ganar al Flamengo y tomarse una cerveza haciendo fuerza porque nuestro futbolista patriota no la cagara como siempre lo saben hacer.&lt;br /&gt;Dos días de trabajo de lo más intenso siguieron estas jornadas de vacaciones. El problema fue que tanta rumba, tanta viajadera, tanto cambio de clima, y tanto aire acondicionado terminó provocando en mis bronceados pulmones —y no precisamente bronceados por el sol, sino más bien por el tabaco— una gripa que me hacía escupir litros de flemas. Así que la jornada de trabajo se tornó insoportable.&lt;br /&gt;A esto se le suma que nuestro querido profesor Zingano solamente puede comer en los mejores restaurantes. Eso no está del todo mal, y pues vale la pena comer una vez en la vida en el Colombo en el centro de Rio de Janeiro, en donde un almuercito no baja de R$60. Claramente, este es un lujo que uno solamente se puede dar una vez en la vida, o por lo menos por ahora. El salón es espectacular, no lo puedo negar, y la comida es libre —es decir, come todo lo que te quepa—, pero pues bajarse de tanta luca es un golpe fuerte a la economía de un estudiante, así sea doctorando becado.&lt;br /&gt;Pero claro, el último día el profesor quería comer en el restaurante más chick de todo Rio, que quedaba, según parece, en Ipanema. Yo no estaba dispuesto a recibir otro golpe de esos en mi economía, y al parecer este era mucho más caro —se rumoraba que la cuenta saldría más o menos por el doble—, así que Barbara —la italiana— y yo nos fugamos a dar una vuelta por la playa, y comer montes de queso fondue y sushi en un sitio mucho más modestico, y por lo que me imagino, ahí mismo en Ipanema, a solo un par de cuadras del dichoso restaurant.&lt;br /&gt;Después de tanta paseadera, lo justo era volver a casa, más quebrado que el carajo —pues el viaje me había salido por algo caro— y ahora pues es preciso ahorrar mucho dinero, pues el alargue de la estadía finalmente se concretó, y la multa para cambiar los tiquetes me salió por un cojonal de dinero, lo que me dejó aún más en la ruina. Día de salida de Brasil: 30 de Noviembre. Día de llegada a Bogotá: 7 de Diciembre. ¿Qué voy a hacer en ese tiempo? Bueno, ya lo saben.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-8325351831278124222?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/8325351831278124222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=8325351831278124222&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8325351831278124222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8325351831278124222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/08/no-matter-how-hard-you-try-you-cant.html' title='No matter how hard you try you can’t stop us now...'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-3878949097976438430</id><published>2007-08-13T14:24:00.000-05:00</published><updated>2007-08-13T14:33:01.304-05:00</updated><title type='text'>Tanz - mein Leben - Tanz, Tanz mit mir....</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;A la vuelta a Recife, me esperaba una rumba increíble. Resulta que uno de los amigos de Hugo tenía una fiesta de estudiantes de derecho, y ya saben qué tan snobs son los abogados. Así que la reunión de graduación fue en el último piso de un edificio a orillas del mar. La entrada costó R$30, pero ahí los saqué en amarillito, bailando toda la noche con las mujeres más preciosas que haya visto en mi vida —no sé si fue el alcohol, o qué carajos, pero esas mujeres estaban realmente espectaculares—.&lt;br /&gt;La vuelta a São Paulo, como todos los viajes con escalas, resultó siendo aburrida como un diablo, más aún sabiendo que tenía que quedarme 4 horas en la pinche zona de embarque de Salvador en Bahía. Es la ciudad más famosa y más turística del nordeste brasileño y yo encerrado en esa horrible pecera. Afortunadamente, como siempre, llevaba mi laptop y ahí aproveché para empezar a escribir las anécdotas de mi viaje.&lt;br /&gt;El aterrizaje fue, la verdad, un tanto miedoso. Tenía que llegar justamente a Congonhas y justamente en un vuelo de la TAM, y el avión iba a aterrizar en la misma dirección en que se estrelló el de hace ya más de quince días. La verdad, la pista sí es como corta. El avión aterrizó, pero no desaceleró totalmente, y cogió la curva del final de la pista, más o menos a 60–80 Km/h. Da para aterrizar, eso sí, pero en caso de falla, el avión va a dar directo contra el muro, o si coge algo de curva, va a dar diez metros abajo contra la Av Bandeirantes, o contra la Av. Washington Luis. No hay salvación ninguna posible. Por lo menos en el aeropuerto Santos Drummond, de Rio, en donde la pista es igual, si el avión tiene problemas va a dar al mar y pues es más posible salvarse, pero aquí el freno es directamente contra un muro.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-3878949097976438430?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/3878949097976438430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=3878949097976438430&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3878949097976438430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3878949097976438430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/08/tanz-mein-leben-tanz-tanz-mit-mir.html' title='Tanz - mein Leben - Tanz, Tanz mit mir....'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-1091883949481684016</id><published>2007-08-13T14:15:00.000-05:00</published><updated>2007-08-13T14:24:12.424-05:00</updated><title type='text'>The Show Must Go On....</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Campina Grande resultó ser una ciudad bastante simpática. Tiene aproximadamente unos 400.000 habitantes en una región que se encuentra a mitad de camino entre la playa y el mar de João Pessoa —la ciudad que se encuentra más al este del continente— y el sertão —agreste, es la traducción exacta, sin embargo, esta región es conocida por su gente aguerrida, estilo cowboys americanos, o vaqueros gaúchos—. Es una ciudad con alta población universitaria, lo cual indica también alto nivel de rumba y de consumo de alcohol, como siempre.&lt;br /&gt;El encuentro fue en la facultad de derecho, cerca al centro de la ciudad. El hotel en el que se iban a quedar Hugo y Chris era un poco caro, y yo, que no tengo reserva técnica, tenía que buscar algo un poco más modesto. Finalmente di con un hotel bastante aceptable ahí mismo en el centro.&lt;br /&gt;La reserva técnica es algo que hay aquí que me parece fabuloso. Es un dinero del que dispone cualquiera que tenga beca para participar como ponente en congresos, foros, coloquios, y cualquier tipo de encuentro. Puede ser gastado en cualquier momento, y simplemente es entregar los papeles respectivos —facturas de pasajes, alojamiento y alimentación— y estuvo. Aunque si se está llevando a cabo un proyecto que necesite comprar materiales, pagar estudios, o cualquier otro tipo de insumo o servicio del que precise la investigación que está haciendo el becario, también lo puede utilizar.&lt;br /&gt;Bueno, luego de instalarnos en el hotel, fuimos a buscar la sede del coloquio. Resultó bastante gracioso que, al preguntar en el hotel donde era la universidad, tuvimos una conversación algo así:&lt;br /&gt;— ¿Dónde queda la facultad de derecho de la universidad estadual?&lt;br /&gt;— Uuuuuu, eso es lejos pa’ caramba&lt;br /&gt;— ¿Tenemos que tomar un ómnibus? ¿o da para ir a pié?&lt;br /&gt;— No, tiene que tomar el ómnibus.&lt;br /&gt;— y canto tiempo lleva de ómnibus?&lt;br /&gt;— Unos cinco minutos&lt;br /&gt;— ¿y si vamos a pié? ¿media hora, cuarenta minutos?&lt;br /&gt;— ¡¡¡¡¡¡Noooooooo, unos quince minutos, veinte por mucho!!!!!!&lt;br /&gt;Para nosotros, habitantes de São Paulo, media hora a pié es cerca, muy cerca, media hora de ómnibus es más o menos cerca, y de ahí en adelante, pero resulta muy gracioso que aquí veinte minutos a pié resulte ser jodidamente lejos. ¡Cómo le cambia la vida a la gente que vive en ciudades pequeñas!&lt;br /&gt;El coloquio fue todo un espectáculo. Había tres modalidades de presentaciones: minicursos —un minicurso duraba los tres días del coloquio, dos horas diarias—, comunicaciones —ponencias, diríamos nosotros, de veinte minutos a media hora cada una—, y palestras —que eran presentadas por los profesores invitados—. Ahí tomé un minicurso sobre Metafísica A, con un profesor que al parecer era de lo más respetado aquí. Un portugués con más sabor que una lingüiça calabressa —para los que no saben, es un tipo de chorizo bastante conocido en el nordeste brasileño, y bastante picante, por demás—, y con un humor europeo un poco ininteligible para la gente local. El minicurso, pensaba yo, era para gente que ni siquiera sabía quién diablos era Aristóteles, así que la verdad me sentí un poco fuera de lugar.&lt;br /&gt;Con mi comunicación fue bastante simpático el asunto. Claramente no había escrito en portugués, y no me iba a poner a traducir el texto a la carrera solo para leerlo. El primer día un profesor chileno intentó presentar un texto que había escrito en español traduciéndolo al portugués, pero claramente la pronunciación chilena, junto con un texto traducido con poco tiempo de anticipación, terminó dando como resultado una presentación un tanto difícil de seguir, tanto para los que hablaban portugués como para los que hablábamos español. Al día siguiente otro chileno optó por sacar copias de su texto, y darlas para todo el mundo y así seguir mejor la lectura.&lt;br /&gt;Yo opté por utilizar la misma estrategia, pero como solo se trataba de una comunicación de 20 minutos, y no de una palestra de un profesor invitado, no conseguí que me pagaran las copias, así que, en un acto medio desesperado por hacerme entender, saqué yo mismo unas cuantas fotocopias, y las repartí para los que alcanzaron.&lt;br /&gt;Pero claramente no todo el mundo quedó con texto en mano. Yo sabía esto desde el día anterior, así que tenía, bajo la manga, una presentación de Power Point para los que no tenían el texto, primero, y segundo, para explicar un ejemplo que en el paper había quedado solamente señalado.&lt;br /&gt;No sé si me entendieron o no todo lo que quise decir. Me hicieron un par de preguntas, y todavía no logro entender si las preguntas eran porque no entendieron mi texto, o fue que yo no entendí lo que me estaban preguntando. En fin, el punto fue que luego de la presentación varias personas se me acercaron a pedirme mi correo y a decirme que, pese a que no entendieron algunas cosas, la presentación les había gustado.&lt;br /&gt;A la noche había una palestra del invitado de honor, se trataba de un profesor de una universidad americana. Antes de mi presentación, el profesor se me había acercado porque vio que yo tenía un computador con Windows, y pues aquí los computadores utilizan o Linux Ubuntu, o Freedows, por lo que tienen algunos problemas con todo lo que proviene de Windows. La verdad no creo que sea por problemas de compatibilidad, sino más bien por problemas de operario.&lt;br /&gt;El punto fue que el gringo se me acercó antes de presentar mi texto para que yo probara su presentación en mi computador. Ahí le mostré que funcionaba, y que no tenía problemas. De paso me preguntó que si mi laptop tenía lector de memorias. Yo le contesté que no tenía, pero que tenía un lector de memorias USB. Se lo mostré, le copié su información a mi computador —que eran un par de canciones que tenía, y que se volverán bastante importantes en la historia—, le mostré que funcionaban y que sonaban bien, y que aparecían bien en la presentación. El tipo me dijo que si iba a empezar la presentación de él ya, y yo le dije que no tenía ni idea, y que seguramente era en la noche, como las de todos los profesores. La verdad no creo ni que me hubiera entendido; mi inglés es poco fluido, el gringo medio balbuceaba español y de portugués no sabía una j, y pues también en ese momento no estaba con muchas ganas en ese momento de ayudar, pues estaba un poco estresado preparando mi presentación, así que le dije que tenía que empezar la presentación ya. Ahí llegó otro profesor y se lo llevó.&lt;br /&gt;En la noche, antes de la presentación, se me acercó uno de los monitores del evento para preguntarme si era yo el que había hecho la presentación en la tarde, y que si tenía un lector de memorias. Yo le dije que sí, le presté el lector, y seguí ahí conversando no recuerdo con quién. Luego me quedé pensando que el gringo seguramente pensó que yo era uno de los monitores —es decir, uno de sus lacayos, que le iban a poner todo ahí para que trabajara—. Me dio un poco de rabia eso, porque como se trataba del gringo todo el mundo le ayudaba, pero cuando yo fui a presentar mi texto, pedí el video beam —que no sé porqué cosas del lenguaje aquí se llama data show—, y me dijeron simplemente “ahí está, cójalo”, y pues tuve que organizar todo yo mismo.&lt;br /&gt;La presentación del gringo resultó siendo un espectáculo total. La música que tenía era la banda sonora de la película “Zorba el Griego”. Con eso inició su presentación, mientras bailaba y todo el mundo lo seguía con las palmas. Luego, la verdad yo pensé que iba a hablar en inglés, o por lo menos leer en portugués o español, pero ni lo uno ni lo otro. La presentación en Power Point que tenía, era originalmente en inglés, pero un profesor se la intentó ayudar a traducir. Entonces, la conferencia resultó siendo la lectura de la presentación, a medio traducir, por el profesor que se había ofrecido a traducirla y que no fue capaz de traducirla totalmente. El contenido resultó siendo toda una serie de críticas al sistema de gobierno americano, cosa que se ha hecho tan popular desde ya hace tanto tiempo que resultó tornándose en un discurso medio hippie, y haciendo de nuestro personaje la versión filosófica de Michael Moore.&lt;br /&gt;La verdad es que así como Michael Moore no necesitó ninguna formación artística en el cine, este payaso no necesitaba saber una leche de Aristóteles para decir todas las sandeces que dijo. Estaba tan lejos de cualquier reflexión filosófica de un nivel más o menos adecuado que lo que más ridículo que me parecía era que gastaran tanto dinero llevando un profesor extranjero, y habiendo tantos, y tan buenos, escogieran a uno que realmente dejaba mucho qué desear.&lt;br /&gt;Finalmente, lo que más me ofendió, fue ver a varios profesores en el auditorio tratando de discutir seriamente con este payaso que vino de gira desde los EUA simplemente para hacer un “stand up comedy – philosophical release”.&lt;br /&gt;Había pensado no escribir esta historia, tal vez por temor a la censura, al miedo, o por simple pudor, pero pues nada, ahí está. De hecho duré toda la noche tratando de explicarle a todos los graduandos y posgraduandos del coloquio que se fueron a beber conmigo esa noche porqué me parecía todo eso una payasada y una falta de respeto. Espero que hayan entendido algo al menos.&lt;br /&gt;Ahora bien, lejos de la payasada una cosa que sí me gustó mucho, definitivamente, fue el cierre, en el cual unas estudiantes de no sé qué carrera —además que estaban lindísimas— representaron un fragmento de Medea de Eurípides. La verdad no sé si era por la belleza de las muchachas, o qué carajos, pero la actuación me pareció bastante buena, además que escogieron una parte que a mí personalmente me parece fenomenal.&lt;br /&gt;En fin, eso fue el coloquio. No se aprendió mucho pero se paseó. Además, si Recife con su mundo de canales y de arrecifes y su puerto, y su montón de agua es llamada la Venecia latinoamericana, definitivamente Campina Grande, y al parecer todo el estado de Paraíba debería ser llamado la Chequia latinoamericana —para los que no conocen esta historia, luego de la segunda guerra mundial, en los años 60, en lo que en aquel momento se llamaba Checoslovaquia, conocida antaño como la Región de la Bohemia, el índice de mujeres era de 65% en relación al 35% de hombres, y tenían pueblos enteros en donde había, sin mentir, un hombre por cada diez mujeres. Para los interesados, recomiendo el filme &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/title/tt0059415/"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Lásky Jedné Plavovlásky&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;, de Milos Forman, que trata este tema de una forma fenomenal.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-1091883949481684016?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/1091883949481684016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=1091883949481684016&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1091883949481684016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1091883949481684016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/08/campina-grande-result-ser-una-ciudad.html' title='The Show Must Go On....'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-528880900563187356</id><published>2007-08-09T05:44:00.001-05:00</published><updated>2007-08-09T05:48:13.139-05:00</updated><title type='text'>Nobody gonna take my car, Im gonna race it to the ground</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; &lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Qs5lnxqRNAM"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Qs5lnxqRNAM" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;Al llegar a Recife, y luego de no haber dormido toda la noche, lo que debía hacer era tomar un descanso. Y pues así fue, y pues además Hugo también necesitaba dormir un poco más la resaca.&lt;br /&gt;En la tarde, paseo por el centro histórico de Recife. Realmente fue toda una clase de historia. Uno de los sitios que visitamos era una sinagoga, que según parece, fue la primera en toda América. Ahí aprendí que Recife había sido invadido por los holandeses, y que junto con los holandeses habían venido un pocotón de judíos que habían sido expulsados de Portugal para Holanda. No sabía que había sido tan fuerte el dominio de los holandeses en esta parte del continente. Al parecer, alcanzaron a tener el territorio que va desde Suriname hasta Recife, lo cual resulta siendo casi una cuarta parte del actual Brasil. Pero afortunada o desafortunadamente, los lusitanos reconquistaron el territorio nordestino, y los pobres holandeses se quedaron en el norte, pasando el Amazonas, en lo que hoy es Suriname.&lt;br /&gt;No sé qué hubiera sido de esta región del continente, tan extremadamente religiosa, si hubiera seguido bajo el dominio holandés que en aquellos momentos se caracterizaba por sus políticas y pensamientos que fueron bastante conocidos en el renacimiento e ilustración europea. Quizás la historia aquí hubiera sido diferente, pero bueno, qué se le va a hacer.&lt;br /&gt;De paso supe que fueron los árabes los que le pusieron el nombre a la ciudad, por tener un puerto natural con una entrada de arrecifes en piedra. El nombre árabe para este tipo de formaciones es Al–Raciff. Simpático un nombre árabe para una tierra que se disputaban lusitanos católicos, y holandeses judíos y protestantes.&lt;br /&gt;Ahí hicimos un paseo medio famoso, que es ir hasta la famosa “verga de Brenán”. Esa creo que es la traducción más adecuada para una escultura famosa, hecha por un tipo que al parecer gusta mucho del motivo fálico en sus esculturas. El paseo es re gracioso. Hay unos negrillos ahí con unas canoillas, que lo llevan uno de la playa al arrecife. Es bastante corto, son como unos 200 metros, tal vez un poco más, y los tipos cobran, por ida y vuelta, R$2 (Bueno, creo que también depende del marrano, porque ahí vimos a los manes cobrando R$5 por cabeza a unos turistas paulistas). Luego hay esculturas por todo el borde del arrecife al frente del puerto. La vista es maravillosa. A un lado está el agua calma del puerto natural, y pasan los barcos protegidos del fuerte oleaje que se mueve al otro lado del arrecife. Allí es mar abierto, y no se ve sino agua, agua y más agua, que golpea fuertemente contra las piedras.&lt;br /&gt;Al día siguiente, el paseo era conocer Olinda, que es una ciudad que queda justo al lado de Recife. Es un poco más antigua, pues fue fundada en 1535. Tiene no sé cuantas iglesias, y conventos, y no sé qué más cosas. Desafortunadamente el paseo se vio estropeado porque todos nos despertamos tarde. Ni modo, cambio de plan entonces, y rumbo a la playa de “Boa Viagem”. La verdad tenía ganas de entrar al agua, pero la playa tiene un oleaje bastante fuerte en estos días del año, y además tiene una peculiaridad: es la playa que, en toda Suramérica, ha registrado más ataques de tiburón. Así, que pues bueno, el plan fue playa, hablar mierda y beber cerveza hasta las 4:00, momento en el que empezó a oscurecer.&lt;br /&gt;Eso fue algo que me impresionó. Recife queda a 34º latitud oeste, mientras que São Paulo queda a los 46º, y Brasilia, a los 48º. Solo para comparar, Bogotá está a los 74º, y en relación a São Paulo y Brasilia, son 2 horas de diferencia, así que en Recife, y la costa este debería ser por lo menos una hora más de diferencia. Claro está, sería demasiado complicado para un país tener ya 4 horarios diferentes, con los tres que tiene ya es todo un enredo.&lt;br /&gt;A la noche, por casualidades de la vida, resultamos ahí sí en Olinda comiendo tapioca con unos amigos de Hugo. Queríamos beber cerveza en un sitio que tenía una vista espectacular, pero era como caro, y pues paila, para beber no se necesita estar viendo maravillas. Así que resultamos más abajo, cerca de una plaza en el centro del pueblo, bebiendo hasta que se nos paró el ombligo.&lt;br /&gt;Al día siguiente salimos de paseo a uno de los sitios más bellos que haya visto en mi vida. Nombre: “Porto De Galinhas”. Es un sitio con mucha historia, pues se llama así porque era un puerto famoso en el cual se traía mucho contrabando en la época de la colonia. Se suponía que se negociaba con gallinas, pero realmente el mercado contrabandístico del momento era bien diferente: se trataba simplemente de esclavos —¿Qué dirá de esta historia un hincha del River?—.&lt;br /&gt;Primero llegamos a la casa de otro amigo de Hugo que estaba de cumpleaños, en donde nos recibieron con whiskey, cerveza, y comida por toneladas, entonces era una ronda de carne y una ronda de cerveza. Ninguno quiso pasar por goterero, así que ninguno bebió whiskey, bueno, excepto Chris, la novia de Hugo, quien no gusta mucho de la cerveza. Luego de eso nos fuimos al centro a buscar un sitio para ver la final de volleyball masculino en los juegos Panamericanos. Una medalla más para Brasil, todo el mundo contento, y de ahí salimos para la casa de Clara, otra amiga de Hugo, cuyos papás tenían la casa de los sueños de cualquier montañero como yo: una casa justo a la orilla del mar, y en una de las playas más bacanas que tenga el continente. Ahí me quedé, hasta el amanecer, simplemente contemplando semejante belleza: mar, playa, al fondo una tormenta eléctrica, y al otro lado un amanecer de lo más alucinante que haya visto jamás —claramente amaneció a eso de las 4:30 am—. Ahí me fui a dormir un rato, y luego al despertar, creía que era medio día, pero cuando vi el reloj eran solamente las 9 am. Ahí nos fuimos a la playa, a ver las famosas piscinas naturales. Resultó ser un espectáculo totalmente alucinante. Son unas piscinas que se forman en medio del arrecife, que está a unos 300 mt de la playa. El paisaje es el siguiente. En el fondo, el mar abierto golpeando contra arrecifes, que no se alcanzan a ver pues están apenas unos centímetros más abajo del nivel del mar. Luego los arrecifes, que tienen una serie de huecos en el medio, a lo cual se les llama “piscinas naturales”. Es increíble meterse a ver, tienen una cantidad de peces metidos ahí, y tienen mucha gente alrededor conservando semejante belleza. De la playa a los arrecifes hay unas lanchitas que lo llevan a uno, pero si uno es un turista medio vaciado —como yo— pues se puede pasar a nado. La verdad debo decir que nunca en mi vida había nadado tanto de un solo tirón. Fueron 300 mts que sudé terriblemente, y pues quería parar a descansar, pero no había forma, si me ponía de pie quedaba apenas un poco más abajo del nivel del agua. Finalmente se logró, aunque al llegar a los arrecifes empecé a preocuparme por la vuelta. Bueno, en fin, dure con dolor de brazos como tres días de semejante nadadita.&lt;br /&gt;Al llegar por la tarde a la casa, estaba un tío de Hugo junto con su familia en el apartamento, ahí cantando me imagino que Forró. Aquí hay músicos por montón, y casi todo el mundo toca algo. Ahí después de empacarme unas cuantas cervezas, me dijeron que si sabía tocar, y pues a esa altura de alcohol, me quedaba imposible negarlo. Les advertí entonces que llevaba unos 5 años sin coger una guitarra, y que nunca en mi vida había cantado en serio, y seguramente tanto cigarrillo ya habría acabado con la poca armonía que pudo haber tenido mi garganta, pero no les importó.  Así que empecé a cantar “De Música Ligera” de soda stereo que resultó siendo famosa aquí por un cover que le hicieron los “Paralamas Do Sucesso”. Luego canté ahí otra canción, y ya todo el mundo se empezó a ir, así que bueno, ahí nos quedamos cantando rockcito con uno de los hermanos de Hugo.&lt;br /&gt;El lunes entonces volvimos, ya de día, a Olinda, a tomarnos fotos y a conocer toda la historia del pueblo, que fue colonizado por portugueses, luego invadido por holandeses, y luego recolonizado y reconstruido por los lusos. Tiene una arquitectura colonial perfecta para hacer un estudio basto para quien se interese por la arquitectura religiosa de la colonia. Recuerda claramente ciudades como Pamplona, o Popayán, que tienen una iglesia por cuadra. Pero además de esto, como es en un cerro, tiene una vista increíble sobre todo Recife, que se ve claramente.&lt;br /&gt;El día siguiente era el día del viaje  para el coloquio, y teníamos que salir temprano, así que lo mejor era irse a dormir temprano y arreglar todo, pues en el coloquio quizás estaría fuerte el movimiento —y de hecho lo estuvo—.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-528880900563187356?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/528880900563187356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=528880900563187356&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/528880900563187356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/528880900563187356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/08/nobody-gonna-take-my-car-im-gonna-race.html' title='Nobody gonna take my car, Im gonna race it to the ground'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-3764171013999032983</id><published>2007-08-09T05:40:00.000-05:00</published><updated>2007-08-09T05:43:31.254-05:00</updated><title type='text'>Hey kids, rock and roll, Nobody tells you where to go, baby...</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mucho es lo que se ha dicho con respecto a la crisis aeroportuaria aquí en Brasil. La cuestión, creo yo, es que el mercado aéreo ha crecido de gran manera, y la infraestructura aérea simplemente se ha quedado pequeña. Para rematar esta crisis, el accidente en el aeropuerto de Congonhas ha dejado a todo el mundo con altos niveles de pánico, y casi al borde de la locura. Retrasos, cancelación de vuelos, remarcación de vuelos para otros aeropuertos, en fin, todo un caos.&lt;br /&gt;Fuera de todo este caos, las imágenes resultan totalmente aterradoras. El accidente fue en la salida sur de la pista, que da contra una avenida bastante grande en la que queda la entrada al aeropuerto. Entonces, la primera imagen que se veía al llegar al aeropuerto justo el día que salí de viaje eran las ruinas aún calientes y con un poco de humo que quedaban de tan terrible accidente.&lt;br /&gt;Pero bueno, superando el terror de semejantes imágenes, la situación adentro era un caos total. No estaba saliendo ni entrando ningún vuelo al aeropuerto, entonces había una gran cantidad de buses llevando a todo el mundo al aeropuerto de Guarulhos, que es más o menos a una hora y media de distancia. La verdad es que llegué sobre el tiempo. Nunca había ido a ese aeropuerto, así que tuve que dar una vuelta re tonta, pero finalmente llegué. Cuando fui a hacer el check–in, me dijeron que tomara uno de los buses que estaban en el parqueadero, y me fuera para Guarulhos, y allá me chekaría. Al llegar a Guarulhos, un caos de gente impresionante. Filas con cientos de personas, todo el mundo desesperado por el retraso de los vuelos, niños llorando, hambrientos, señoras adultas mayores pidiendo una silla para sentarse en la fila, en fin, todo un caos. Llegué a las 10:10 y el vuelo estaba para salir a las 10:05. Pero claramente estaba retrasado. Mi vuelo estaba planeado para salir de Congonhas, llegar a Salvador, hacer conexión y de ahí Recife. Por la conexión, el vuelo duraría unas 4 horas más 3 de escala. En el momento del check–in me dijeron que me iban a cambiar de vuelo y a mandarme en uno directo, dado el caos que había en ese momento. Entonces me dieron un vale para un sándwich, y me dijeron que esperara hasta la 1 am, hora a la que saldría mi nuevo vuelo, que no haría escala ni nada, y llegaría incluso antes del que tenía programado. La verdad es que, en estos casos en que hay tanto caos y tanta desorganización, siempre hay alguien que sale beneficiado, y no se si fue suerte, o qué carajos, pero en este caso el favorecido creo que fui yo.&lt;br /&gt;La verdad nunca le había tenido miedo a subirme a un avión, pero pues solamente me había subido un par de veces cuando me vine para aquí. Y pues luego del accidente, y luego de tanta vaina, uno realmente queda un poco paniqueado. Pero la verdad todo fue super tranquilo, aunque no puedo negar que me daba un poco de susto cuando veía al avión inclinarse hacia cualquier lado para tomar una curva. Como siempre, iba en la ventana —la verdad es que me gusta andar en la ventana, así me maree, me de susto, o cualquier cosa—. Pero fue un poco chistoso, porque al llegar a sentarme había un tipo que tenía mi asiento. Con un tanto de diplomacia, y un portugués aún mal hablado, le dije que ese era mi asiento. Ahí hizo un poco de mala cara, pero finalmente se levantó y me dejó el asiento. Claramente el problema de quedar en la ventana es que, si quieres ir al baño, hay que incomodar a los otros dos para salir. Afortunadamente no me entraron ganas en el vuelo.&lt;br /&gt;Pese a que el despegue del avión fue de Guarulhos, el avión tuvo que sobrevolar São Paulo. Fue impresionante la visión de un mar de luces que se perdía en el horizonte. Luces, luces y más luces, y carros, calles, casas, que pasaban y pasaban y parecía que nunca se fueran a terminar.&lt;br /&gt;Efectivamente llegué a las 5 am a Recife, todo muy puntual. Al salir de Guarulhos le puse un mensaje a Hugo —quien fue quien me invitó a Recife— diciéndole que habían cambiado el viaje, pero que aún así llegaría a la misma hora. En el momento del embarque me había llamado confirmando entonces que todo estaba listo, y pues ahí me dijo que se estaba tomando unas cervezas. Al momento de llegar a Recife, lo llamé y no me contestó a la primera. Claramente sabía que andaría con un tanto de resaca de la noche anterior, así que me quedé esperándolo, mientras paseaba el aeropuerto esquivando a los intensos taxistas que siempre están cazando clientes.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-3764171013999032983?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/3764171013999032983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=3764171013999032983&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3764171013999032983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3764171013999032983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/08/hey-kids-rock-and-roll-nobody-tells-you.html' title='Hey kids, rock and roll, Nobody tells you where to go, baby...'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-4221067574072181189</id><published>2007-07-20T12:22:00.000-05:00</published><updated>2007-07-20T12:24:22.745-05:00</updated><title type='text'>Get your motor runnin', head out on the highway...</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ya se han vuelto habituales los paseos relámpago en esta vista a este enigmático país. Hace unos días unos amigos de la casa vinieron, de paseo simplemente. Venían haciendo toda una gira por el sur del continente, desde Bariloche hasta São Paulo, pasando por la región de los lagos en Chile, por Santiago, por Buenos Aires, luego Foz de Iguaçú, y finalmente, São Paulo. Eran un combo trigeneracional bastante simpático: mamá, hija y abuela, de gira por el cono sur. Pues vinieron a dar a la casa en un momento bastante oportuno, pues hace solo unos días se habían ido María y Mauro a vivir al sur de chile, además Ana María había terminado su estancia en el Instituto Butantã, y Alejo se había ido rumbo a la sierra nevada de Santa Marta a hacer un trabajo para el Banco de la república. La casa había pasado de tener a casi diez habitantes, a tres no más —Martha, que es la esposa de Alejo, Arianna, la hija de Martha, y yo, y bueno Brahma, que es medio fantasma y viene cada vez que San Juan agacha el dedo—. Bueno, el punto es que nada mejor para esos días en que uno se siente medio solo que irse de viaje por ahí a cualquier parte. La verdad esta gente, desde que llegó, había estado planeando paseo a alguna parte, pero en ningún momento me conté dentro del paseo, sino hasta el momento en que llegaron con un carro alquilado, y me dijeron: “camine que nos vamos de paseo”. La verdad, y como todo el mundo sabe, nunca me hago de rogar en esos casos, cogí mi maleta, mi cámara, y algo de ropa, y arrancamos.&lt;br /&gt;El resultado: sensacional. La salida de la ciudad era la misma que tomamos cuando vamos a Campinas, pero una cosa es ir en un colectivo, en donde el conductor sabe claramente a dónde es que vamos, y otra cosa es tener que ir, con mapa en la mano, mirando por dónde es la salida, particularmente cuando uno va a salir de una ciudad como São Paulo, que tiene tanta entrada, salida, autopista, callecita, etc, etc. Pero pues nada, finalmente se logró salir por la AutoBan —es muy simpático este nombre que le pusieron a la “Rodovía Dos Bandeirantes”. Claramente es simplemente para darle un toque de caché, y para que suene a la versión latinoamericana de la Autobahn alemana—. Destino: un pueblito en alguna parte saliendo del estado de São Paulo, llamado Poços de Caldas, estado de Minas Gerais. Claramente tocaba estar pendiente todo el tiempo de el mapa, las señales en el camino, y ese tipo de cosas de las que uno nunca está pendiente. Nadie, absolutamente nadie en el carro conocía el camino. Yo había llegado a Campinas, y de ahí para arriba era totalmente desconocido para todos. Entonces parecía una carrera de Rally: Martha y yo viendo el mapa, y dando todas las indicaciones a Diana —la mamá—, que era quien iba manejando. Ese era el primer nivel de dificultad. Segundo nivel de dificultad: se trata de una autopista en donde el límite mínimo de velocidad es de 100 a 120 km/h. Tercer nivel de dificultad: se trata de un carro alquilado, al que el conductor no le tiene ni la más mínima idea de las mañas y resabios que pueda tener. Pero bueno, dejando tanto nivel de dificultad, y recordando escenas un tanto miedosas —como un cabezote de una tractomula que iba compitiendo con nosotros a algo más de 140 km/h—, la conductora superó la prueba con creces. Y pues bueno, los copilotos hicimos nuestro trabajo, pues en ningún momento nos vimos perdidos. Recorrido total: 250 km —en un promedio de tres horas y media, con dos paradas como de media hora cada uno—.&lt;br /&gt;La llegada al pueblo, como siempre me suele suceder, fue de noche, sin embargo se sentía un ambiente bastante cálido, y mucho más agradable que el ambiente de la grande São Paulo en donde todo el mundo parece tan distante. Claramente había que buscar hotel, y sabíamos que el comienzo de las vacaciones iba a complicar un tanto la tarea. Sin embargo, fue más fácil de lo que imaginábamos, pues pese a que el pueblo solamente vive del turismo, en aquel momento no estaba tan lleno como nosotros creíamos. Pues bueno, se logró conseguir un hotel bastante decente por R$30 la noche por cada uno —un precio bastante módico, realmente, para ser un sitio tan turístico, todos pensábamos que por lo menos iba a salir por unos R$50—, y a media cuadra del parque central. Luego de acomodarnos, y dejar el vehículo y las maletas, salimos a dar una vuelta por el centro. Realmente era una cosa fabulosa. Se trata de uno de esos pueblitos en los que uno soñaría con pasar los últimos días de su vida, o por lo menos los días que le queden a uno después de conseguir la pensión —la verdad no creo que me llegue a pensionar, pero bueno, ahí le dejo la idea al que sí—, y no hacer nada, caminar de aquí para allá, pasear un rato, y ya, no más. Solamente una cosa me pareció increíble: en la parte trasera del parque central, había una pista de patinaje en hielo —creo que me moriría el día que vea una pista de patinaje en hielo en pueblos como Anapoima, Villa de Leiva, Santafé de Antioquia o Pamplona—. Pero bueno, esto es otro mundo y aquí pasan esas cosas; si uno se sorprendía leyendo la historia del hielo de Melquíades, pues aquí me sorprendí más viendo que los gitanos aquí no llevan hielo sino pistas de patinaje… definitivamente algo mucho más entretenido que un pedazo de agua congelada.&lt;br /&gt;Otra cosa me sorprendió sobremanera: luego de conocer los termales de Paipa, o de toda la región del centro–oriente de Boyacá, me pareció una cosa totalmente de otro planeta ver unos baños termales en un edificio de corte muy republicano, que tranquilamente se podría confundir con el palacio de gobierno, o una cosa así. Me quedé con ganas de verlo por dentro, pero sólo me pude imaginar la piscina de Tuvalú en sus mejores momentos.&lt;br /&gt;Como éramos unos turistas de bajo perfil, no nos podíamos dar el lujo de pagar R$30 para visitar todos los puntos turísticos de la ciudad. Entonces, pues muy a la criolla, pedimos un mapa en el hotel y nos fuimos visitando uno a uno los 14 puntos turísticos que había marcados en el mapa. Uno de los más llamativos, y quizás el principal —aunque claramente no el mejor— era un cristo que había en la montaña más alta de la zona. No sé si es costumbre típicamente latinoamericana, pero no hay pueblito que se respete que no tenga, en lo más alto, una cruz, un cristo, una virgen, una iglesia, o alguna cosa similar. Bueno, el punto era que el cristo estaba en lo alto de no sé qué sierra —la más alta en toda la región del suroccidente de Minas Gerais—, y se tenía una vista increíble de toda la zona. Una gran ventaja, y una gran diferencia con respecto a nuestras crucecitas en lo alto del cerro, y esas cosas: hay carretera pavimentada, y pese a las pronunciadas curvas, en muy buen estado. Aunque realmente me desilusioné cuando vi la altitud a la que nos encontrábamos —1650 msnm—; claramente estábamos lejos, pero realmente lejos de la cordillera de Los Andes.&lt;br /&gt;Una cosa me pareció bastante curiosa, y la verdad, bastante fuera de lugar. Justo al lado del Cristo, en lo alto de la montaña, había un acuario. ¿Porqué diablos un acuario, con peces de agua salada, en semejante altura, cuando tranquilamente lo podían haber hecho más grande en la parte baja, en la mitad del pueblo? Bueno, son esas cosas inexplicables que a la gente se le ocurre y ya.&lt;br /&gt;El susto más grande del paseo fue cuando llegamos, en la tarde, a recoger el carro del hotel, y el desalmado no prendía. Tenía un sistema de seguridad para prender, pero a todos —hasta yo que de carros no tengo la más mínima idea— nos tomó del pelo, tanto así que ya estábamos pensando llamar a la empresa dueña del carro a decirle que estábamos varados a más de 200 km de distancia. Bueno, el punto es que el dueño del hotel donde nos estábamos quedando le intentó y le intentó hasta que finalmente le dio con la maña. Parece que era cuestión de dejarlo un rato, ensayar muchas veces y ya, pues al siguiente día fue la misma cosa, justo antes de ir a entregarlo. Pero bueno, continuando con el recorrido, la idea era hacer un tour por el estado de Minas Gerais, pero el último punto que nos faltaba antes de salir del pueblo era unas cascadas un tanto famosas. Nos pusimos rumbo a ellas, y al llegar encontramos una obra ahí bastante grande, y por un lado un puentecito que conducía a un dique en un estado bastante deplorable, y una cascada de 5 pesos, con un caudal casi mínimo. La desilusión fue general. Sin embargo, al volver al carro escuchábamos un sonido de agua bastante bastante grande. Todos intuíamos que las famosas cascadas no podrían ser semejante chichipatada que habíamos visto, así que preguntamos a la gente de la obra, quien nos mostró un pasadizo bastante estrecho, que llevaba de camino a las cascadas, estas sí de verdad verdad. Una caía de agua de por lo menos unos 30 mt, en una pendiente de unos 60º hacía retumbar el agua bastante fuerte sobre las piedras. Esas sí que eran las cascadas. Claramente Diana, Manuela y Doña Sonia ni se inmutaron, pues venían de Iguaçu, pero igual, a mí me pareció un sitio con un encanto particular. Hubo una cosa bastante extraña en este paseo, y es que la única foto en donde estamos todos es justamente en este punto. Como todos éramos unos colombianos desconfiados hasta el cogote, nunca fuimos capaces de decirle a nadie que nos tomara una foto, pero justamente en este sitio había un poste enterrado muy a propósito para tomar una foto, y pues el resto lo hace la tecnología, ¡gracias disparador automático!&lt;br /&gt;La idea era seguir el tour hasta un pueblo bastante famoso llamado Campos de Jordão, que quedaba de nuevo en el estado de São Paulo, pero ahora al este. Tomamos el camino rumbo hacia allá, pero al preguntar en una estación de servicio cuánto tiempo nos tomaría llegar allá, nos dijeron que aproximadamente unas 3 horas. De ahí a São Paulo serían otras 3 a 4 horas, lo que indicaría que llegaríamos a la casa a eso de las 12 pm, y pues la verdad no se podía. Entonces tuvimos que hacer un cambio en la ruta, y tomar una trocha para volver a nuestro camino de llegada. Es una cosa bastante insólita, pero en esos cambios de estado se siente cómo un gobierno federal afecta a un país. En el estado de São Paulo las carreteras son perfectamente delineadas, en perfecto estado y con muy buena señalización, pero en Minas Gerais la cosa era un tanto distinta. Pensábamos tomar un camino pero en la estación de servicio nos dijeron que el dichoso camino era “estrada da terra —traducción: camino de herradura—” y pues el carrito alquilado, que era un golcito coupé modelo 2003, o algo así, pues no daba para tanto. Entonces pues tuvimos que tomar otro camino, y la primera señal que vimos en la entrada al Estado de São Paulo fueron las líneas recién pintadas en el suelo, la carretera mucho más amplia, y avisos por todo lado indicándonos el camino de vuelta.&lt;br /&gt;Al tomar de nuevo la AutoBan eran ya algo más de las 7 de la noche, pues con tanta vuelta nos había tomado la tarde. La vía era ya mucho más fácil, pues era seguir derecho y listo, aunque sin embargo tocaba estar pendientes del camino para no perdernos. Pero con la noche, el nivel de dificulta sube para el conductor, junto con el hecho de que en la noche salen todas las tractomulas, camiones y dobletroques de Campinas rumbo a São Paulo, y eso sumado con la cantidad de locos maniáticos que abundan estas carreteras de 4 y 5 carriles a velocidades entre los 160 y 200 km/h. En algunos momentos se notaba que nuestro pobre piloto no le tenía el tiro al carro, pues las curvas las cogía a veces muy cerradas, o a veces muy abiertas, pero sin embargo su pericia y su sangre fría la mantenía con la aguja a 120 km/h. Solamente se quitaba del carril izquierdo cuando veía un vehículo tras de ella con la direccional izquierda parpadeando —esta es la señal para pedir carril cuando el de adelante va más despacio—, pero cuando no se reconocía la señal, entonces aparecía el tan molesto, pero tan efectivo cambio de luces. Lo que siempre resultaba bastante miedoso eran los camiones tratando de sobrepasar los unos a los otros. Claramente un camión de estos grandísimos, que sobrepasa a 90 km/h, ocupa un poco más de un carril, y pues en semejante carro tan grande en el que íbamos era una cosa de nada cuando se veía a una tractomula o a un doble troque tratando de cambiar de carril, y todos andábamos con el corazón en la mano cuando sentíamos que en cualquier sobrepaso de esos, algún camión tranquilamente podría voltearse y dejarnos hechos papilla.&lt;br /&gt;Pero bueno, luego de tanto susto, y de tener que cambiar los 7 carriles de la Marginal Pinheiros —que es la avenida que rodea toda la ciudad— en menos de 3 km con un tráfico bastante alto, logramos llegar sanos y salvos a la casa. Una aromática para todos, y a dormir, pues mañana hay que entregar el carrito.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-4221067574072181189?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/4221067574072181189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=4221067574072181189&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/4221067574072181189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/4221067574072181189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/07/get-your-motor-runnin-head-out-on.html' title='Get your motor runnin&apos;, head out on the highway...'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-6155537279138617266</id><published>2007-07-02T12:51:00.000-05:00</published><updated>2007-07-02T13:19:15.732-05:00</updated><title type='text'>No Direction Home</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xO0gSJGJ7Fs&amp;rel=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/xO0gSJGJ7Fs&amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;No sé qué carajos tiene este país, pero aquí se encuentra mucho "Rolling Stone". A los extranjeros que me he encontrado aquí les gusta el país, y saben que puede llegar a ser una mierda, pero prefieren por ahora no volver a sus países de origen, mientras les sea posible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Muchos vienen a estudiar, y es complicado volver, es el caso de Mauro y María, que llevan 4 años aquí y ahora se van a vivir al sur de Chile. Andan felices porque Mauro consiguió un muy buen puesto, pero andan medio stressados y medio melancólicos por tener que irse, pues a donde van tienen que empezar de cero. Están vendiendo aquí todo, y tienen que comprar de nuevo todo allá, aunque claramente no todo se puede vender y volver a comprar, así que les toca irse en bus hasta Santiago, lo que implica 50 horas metidos en un bus, que, mientras pasa por Argentina, no se puede detener para evitar enredos en la aduana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;María -otra colombiana- es otra super rolling stone. Se vino de Colombia por el Amazonas, con un hijo de 3 meses y un trasteo de puta madre. Vivió 4 años en Brasilia y ahora está aquí en São Paulo tratando de hacer su doctorado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El estudio aquí es muy bueno, pues hay dinero para financiar prácticamente cualquier proyecto, además que, si no hay beca, es más o menos posible estudiar, pues no hay que preocuparse por pagar matrícula. Sin embargo no creo que eso sea lo único que motive a los rolling a andar viajando por todo lado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ya se me había olvidado la etapa de mi vida en que había sido un &lt;em&gt;proper rolling stone&lt;/em&gt;, y ahora lo recuerdo claramente, y creo que toavía llevo uno por dentro. Es definitivamente muy difícil dejar todas las comodidades de la casa y ponerse a aventurar por ahí en el mundo, pero habemos quienes gustamos de esas cosas, definitivamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Ahora estoy pensando seriamente la posibilidad de volver, tal vez a hacer un Post-Doc, o tal vez sólo algún tiempo, tal vez hasta que pueda, en fin, eso se decidirá después.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Sin embargo de vez en cuando entran algunos sentimientos extraños de soledad, que son difíciles de describir y de manejar, y que, extrañamente, y no entiendo porqué, hacen que los &lt;em&gt;rolling stones&lt;/em&gt; se lleven mucho mejor con otros &lt;em&gt;stones&lt;/em&gt;, en fin, creo que muchos recordarán los días en que mi casa era un hostal para &lt;em&gt;stones&lt;/em&gt;, o los días en que yo andaba por ahí quedándome donde me encontrara la noche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Ya me imagino a muchos pensando "Este man se volvió un hippie de mierda otra vez", pero no, claramente es muy distinta la cosa. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;La diferencia creo que no la hace ni el hecho de que ahora ando becado, ni de que esta ciudad tiene mucho dinero, ni nada de esas cosas, es simplemente un gusto extraño por experimentar nuevas cosas, por sentirse incómodo mucho tiempo en un solo lugar, esas ganas que tiene uno por no tener hijos, no casarse nunca, no sé qué más cosas, pero a uno le dan esos arrebatos... y eso es por algo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Bueno, ya voy a dejar tanta pendejeadera doidona (orate), y voy a seguir estudiando.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-6155537279138617266?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/6155537279138617266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=6155537279138617266&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6155537279138617266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6155537279138617266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/07/no-direction-home.html' title='No Direction Home'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-8085367229210658068</id><published>2007-07-02T08:39:00.001-05:00</published><updated>2007-07-02T08:39:41.058-05:00</updated><title type='text'>Escandináfrica</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Este es el nombre que merece un país en donde hay tanta pobreza como en áfrica, pero los impuestos corresponden a un país nórdico altamente desarrollado. Así resultan ser muchas de las cosas aquí, extrañamente. Pese a que se puede conseguir fácilmente mucha cosa, los altos impuestos hacen que a veces sean totalmente inaccequibles cierto tipo de cosas. Todo resulta ser costoso, pero es proporcional al nivel de vida que tienen buena parte de las personas. Aquella otra parte restante tiene que quedarse entonces en la pobreza, o en la miseria, y eso sucede aquí en la gran ciudad, a donde todo el mundo viene a conseguir dinero, pues en las ciudades pequeñas es aún más notorio el índice de pobreza, y más aún en el interior del país, o en el nordeste y norte, en donde la diferencia, en cuanto a nivel de vida, resulta siendo impresionante si se les compara con las grandes ciudades como São Paulo, Rio de Janeiro, o Brasilia.&lt;br /&gt;Pero bueno, no quiero escribir ni de economía ni de política, ni de nada de esas vainas que prefiero dejárselas a los especialistas en la materia. Ocurren algunas cosas definitivamente extrañas. El tabaco resultó siendo una de esas cosas que me sorprendió definitivamente. Se consiguen muchísimas marcas de cigarrillos, pero la empresa que los produce es solamente una. Hay Marlboro, Lucky Strike, Camel, pero todos son producidos aquí, y, creo yo, prácticamente con el mismo tabaco de aquí, claramente. Los cigarros son un tanto más baratos que en Colombia, pero definitivamente la calidad es inferior. Duré un par de semanas fumando el Camel de aquí, y empecé a sentir un complicado dolor de garganta, sentía el humo mucho más fuerte, y comprendí que claramente ese no era el Camel que podría conseguir —contrabandeado vaya uno a saber cómo — en Colombia. Probé un montón de cigarros, recordé el viejo Parliament que tanto le gustaba a una amiga mía, y resultó siendo una basura, pasé por el Marlboro de nuevo, cuyo alto voltaje y sabor fuerte resultó siendo una cosa parecida al mustang rojo, volví al Lucky, y recordar su sabor fue una cosa muy difícil. Claramente aquí ya existe la política de la publicidad antitabaquismo en los paquetes de cigarrillos. Al principio resulta bastante asqueroso tener que ver ratas muertas, piernas podridas, dientes purulentos, niños deformes, gordos enfermos, bebés entubados, fetos en tarros, en fin. Luego de que uno se va acostumbrando a este tipo de cosas —porque así como el amarillismo excesivo, este tipo de cosas solamente lo único que pueden generar es una insensibilidad total— entonces empieza a hacer cosas medio orates como coleccionar las imágenes como si estuviera “llenando un álbum de monitas” —que realmente no se me hace tan bizarro, luego de haber llenado, en mi adolescencia temprana, el álbum de los Garbage Pail Kids—, o simplemente a omitir este tipo de cosas, a taparlas simplemente por desagradables —se ha vuelto manía terrible colocar, en las mesas de los bares, el paquete boca arriba; si lo dejas boca abajo puedes ser fácilmente reprendido por la mirada de tus amigos no fumadores quienes se sentirán irrespetados al instante—. Luego de probar tanto cigarrillo rojo, empecé a probar con los más suaves a ver si eran igual de heavy, o resultaban algo de alguna manera más tolerantes. La espantosa política antitabaquismo por lo menos ha dejado algo simpático, y es que en todos los paquetes de cigarrillos debe estar la información de nicotina, alquitrán y monóxido de carbono que traen. Para un fumador empedernido como yo, el último criterio para escoger un cigarrillo debería ser la menor cantidad de nicotina —a veces creo que debería ser la mayor—, sin embargo, luego de este rodizio de cigarros que me di he sentido que hay alguna relación entre la cantidad de estos tres productos con respecto al sabor del cigarrillo. No sé si tenga la razón, pero los peores que probé tenían alto contenido de alquitrán, así que la decisión se basó, en parte, en un bajo nivel de alquitrán, y en parte, en la vieja costumbre ya adquirida del Lucy Strike, pero como el rojo es un asco total, entonces opté por venderme al “silver”, al “de niña”… sí, sé que seré fuertemente reprendido por eso, pero definitivamente el lucky vermelho de aquí no se parece ni un poquito al Lucky hecho con tabaco importado que es el que se consigue en Colombia.&lt;br /&gt;Una cosa que definitivamente he encontrado fabulosa aquí son los rodizios. Hacen rodizios de cualquier cosa. El famoso es el de carne, que es super brutal, pero he descubierto otros fenomenales. El de pizza en Río me impactó sobremanera, aunque aquí en São Paulo he descubierto uno que lo supera. Pero el mejor de todos, y el que la sacó del parque, fue el rodizio de sushi. Sin palabras… Otro que me dejó también sorprendido, aunque creo que a ese no le hago ni a bate, es el rodizio de chocolates —si en el rodizio de pizza me comí 8 pedazos, o sea una pizza completa, entonces haciéndole al de chocolate me comería una caja de chocolates, y duraría un mes completo con dolor de cabeza—.&lt;br /&gt;A la cerveza definitivamente ya me voy acostumbrando. Al principio sentía que la Brahma era una porquería —definitivamente la Bohemia o la Original son mucho mejor— pero la diferencia no es tan bárbara, es como pasar de una club colombia a una costeña. Bueno, también tenía que acostumbrarme al porcentaje de alcohol, y a que siempre, pero siempre, y así sea en lata, se toma en vaso —costumbre difícil para un morador del altiplano con ascendencia boyacense como yo—. Claramente hay que experimentar con cervezas artesanales, que son espectaculares, como la Baden Baden, aunque su precio (R$9) no da para emborracharse como un demente. Creo que mi nivel alcoholístico fue seriamente puesto a prueba por Paul, un chileno que definitivamente deja tirado a cualquier borracho colombiano, y que me demostró que los chilenos son aún más alcohólicos que los colombianos. Paul es todo un personaje. En la casa lo llaman “Highlander”, pues aguanta unos ritmos excesivos que definitivamente son muy difíciles de seguir. Pero bueno, un fin de semana a la par de este man y mis niveles de alcohol en la sangre subieron brutalmente, pero luego de que se fuera la semana pasada, ensayé de nuevo, y descubrí la tolerancia que había alcanzado a la cerveza brasileña.&lt;br /&gt;Solamente me falta una borrachera con “pinga” —la tan popular cachaça—, pero las que se consiguen en los supermercados son una baratija comparable solamente con cosas como el “niquelado”, además que su alto contenido de alcohol a cualquiera le preocupa si se trata de un trago barato. Las buenas cachaças son artesanales, y son difíciles de conseguir, pero pues algún día de desparche me imagino que terminaré haciendo el deber. Un día de desparche me tomé una caipirinha en un barcito, pero por lo que me pude dar cuenta, la cachaça con la que la hicieron era una baratija, y el miserable coctelito me costó lo que, creo, vale una botella completa de esa vaina. Hay una cosa que me pareció también bastante curiosa, y es que además de la caipirinha, es famoso el caipiskaya —caipirinha versión rusa, o sea, con vodka barato—.&lt;br /&gt;Ahora se acaba el semestre aquí, así que mucha gente que es de fuera se ha ido para su casa —la mayoría son nordestinos, o sea que viven a, por lo menos, 40 horas en bus, o 2 a 3 horas en avión— y la universidad va a quedar como sola. Espero que no se vayan de vacaciones las secretarias también —sería el colmo, luego de un paro de un mes y medio irse de vacaciones, pero eso es lo que hacen—. No creo que tenga muchas vacaciones, prefiero seguir trabajando aquí, y aprovechar cuanto pueda todo lo que encuentro aquí que sé que en Colombia no va a estar, pero pues aquí estaré mientras pueda.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-8085367229210658068?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/8085367229210658068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=8085367229210658068&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8085367229210658068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/8085367229210658068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/07/escandinfrica.html' title='Escandináfrica'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-6141589549809988021</id><published>2007-06-26T13:01:00.000-05:00</published><updated>2007-06-26T13:03:53.395-05:00</updated><title type='text'>An echo of a distant time comes willowing across the sand…</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Definitivamente hay momentos impactantes en la vida de cualquier persona. Todos, por lo general son de distintas clases, algunos solo duran unos segundos, algunos duran años enteros. Aprovechando los largos feriados que tienen los brasileños, y gracias a la llegada de Ana María —una nueva habitante de la casa en la que vivo—, quien tenía muchas ganas de conocer Río de Janeiro, salí así, de improviso como casi siempre, rumbo a la costa del sudeste brasileño. Estaba tan emocionado por el viaje, que cuando salí de la casa ni siquiera sabía cómo llegar al terminal de buses en el que iba a tomar el intermunicipal. El caso es que seis horas de viaje fueron suficientes para llegar a uno de los lugares más hermosos que haya visto jamás. La llegada a Río fue en la noche, tarde ya, y al llegar no sabíamos ni siquiera dónde nos íbamos a quedar. Teníamos varias opciones, y menos mal la primera que teníamos funcionó. Resultó ser un apartamento a tres cuadras de la playa, en pleno Copacabana, en el cual, al asomar la cabeza por la ventana, era posible ver, a lo lejos, el mar golpeando contra la costa.&lt;br /&gt;Aunque Río es famoso no solo por sus playas, sino también por sus favelas, y cuando salímos de la terminal a tomar el onibus que nos iba a llevar a la casa, un rapaz, de unos 12 años, me pidió el cigarrillo que me estaba fumando. Como es obvio, le dije que no, que todavía era una “criança” —niño, en portugués—, y el rapaz se enojó conmigo, y se volteó. Yo también me volteé y me quedé haciendo la fila para tomar el bus, cuando de repente siento una leve vibración en mi espalda, y el pequeño hijo de la que lo parió estaba intentando abrirme el morral. Bueno, pues al fin y al cabo que esas cosas no sólo pasan en Río.&lt;br /&gt;A la llegada, y como no conocíamos la ciudad, nos bajamos bastante más allá de lo debido. Llegamos al final de Copacabana, y resulta que teníamos que quedarnos al comienzo. Para mí no era tan grave, pero estábamos realmente lejos. Me emocionó bastante fue llegar a la playa y ver una cosa azul que dejaba una espuma sobre la arena. Pues eso fue todo lo que conocí del mar en un primer momento. Era emocionante, pero no era la gran cosa. Luego tuvimos que volver a llamar a Dona María —la ñ no existe en portugués, entonces las doñas, son donas, simpático, ¿no?— para que nos diera indicaciones precisas para llegar a la casa.&lt;br /&gt;Al día siguiente salimos a desayunar, y algunas personas —no recuerdo exactamente quién— nos habían mencionado el muy famoso “açaí na tigela”. Ninguno de los dos tenía la más mínima idea de qué carajos se trataba. Entonces pues cada uno pidió uno, y resultó ser una crema helada —muy helada— de un sabor demasiado extraño. Era muy amargo, pero muy dulce a la vez. Como todos saben, yo soy poco —o nada— exigente para la comida, pero esa cosa definitivamente me pareció demasiado difícil de digerir, además que se trataba de un tarrado de por lo menos unos 700 cm3, de los cuales difícilmente logré digerir una tercera parte. Luego pregunté a mucha gente cómo le parecía el famoso “açaí na tigela”, y claramente encontré gustos demasiado encontrados. Unos lo odian, y a otros les fascina. Yo creo que es ese tipo de comida que, o adoras profundamente, u odias con todas las ganas, así como pasa, por ejemplo, con el cocido boyacense.&lt;br /&gt;Luego de tan amargo desayuno, y como pseudo–turistas de bajos recursos que éramos, empezamos a preguntar qué teníamos que hacer para ir a ciertos lugares específicos. En el apartamento donde nos estábamos alojando, Dona María nos dio, en diez minutos, indicaciones de cómo llegar a todo lado, pero con ciudades en donde no hay calles ni carreras, sino “ruas” y más ruas en donde uno no sabe cuál queda antes que cual, y en donde las rutas de los buses simplemente tienen un numerito y un título, pero nadie sabe por dónde tienen que pasar, fue imposible seguir tantas indicaciones en tan poco tiempo. Pues lo que optamos por hacer fue ir rumbo a la playa, y ya. Copacabana puede ser la playa más famosa de todo Brasil, y quizás de todo Suramérica, pero, en mi muy —pero muy— humilde opinión, no fue la más bonita.&lt;br /&gt;Luego de la playa, tomamos un bus con rumbo a alguna parte, la verdad lo tomamos y ya. No sé realmente qué pasó, tal vez estábamos ansiosos por conocer, y pues sabíamos que teníamos solo un par de días, entonces nos agarró una prisa impresionante por andar por la ciudad. Pero fue tal la suerte que tuvimos en ese momento que el bus que tomamos empezó a bordear toda la playa hasta una ensenada, cuyo nombre no recuerdo ahora, pero era justo al frente del famoso morro de pão de açucar. Allí nos bajamos, contemplamos un mar mucho más calmado, sin tanta gente gomela turismeando como en Copacabana, y mucho más tranquilo, hermoso.&lt;br /&gt;Luego, siguiendo nuestro agitado recorrido, tomamos de nuevo un bus que, claramente, tampoco sabíamos hasta dónde iba. Increíblemente siguió rodeando la playa, pasó por Botafoto y por Flamengo. Luego nos dejó justo en el centro de la ciudad. Allí caminamos un poco, y conocí la Catedral de Río, que es una cosa bastante extraña, pues su arquitectura resultó ser bastante contemporánea. Se trata de una iglesia en forma de cono, de unos 80 metros de altura, que tiene en el aro del techo un vitral en forma de cruz. A la salida tomamos otro bus, que, como ya se había vuelto costumbre, no sabíamos exactamente para dónde iba. Pues resultó que nos llevó de nuevo a la playa, pasando ahora por el Aeropuerto “Carlos Drummond” —que es a la orilla del mar—, luego siguió hacia el puerto, y nos dejó justo al frente del Terminal Estadual, que ya conocíamos. De allí tomamos el camino de vuelta, directo hacia Copacabana.&lt;br /&gt;Luego de un almuerzo bastante sofisticado, y para el sitio, bastante económico, fuimos a la casa. Ana María se quedó un rato descansando en la casa, mientras yo, feliz de la emoción, y sabiendo que en la casa no iba a descansar una leche —lo último que estaba pensando hacer en el viaje era descansar, pero claramente no se le puede pedir a todo el mundo un voltaje tan extremo como el que a veces soy capaz de aguantar, y de hecho en extrañas ocasiones lo hago—, tomé de nuevo rumbo hacia la playa. Allí pude sentir cómo el mar iba y venía, aunque claramente no me podía meter. Llevaba la cámara, que obviamente no la podía meter, ni la podía dejar tirada en cualquier parte. Pero aproveché para tomar algunas fotos de un ser azul que se acercaba fuertemente hacia mis pies, y me intentaba jalar, a veces suavemente, y a veces muy bruscamente, como en una ocasión en que fue tal el ímpetu de una de sus olas que acabó mojando mis cigarrillos, que iban en los bolsillos de mi pantaloneta.&lt;br /&gt;Luego volvía a la casa, y salimos de nuevo con Ana María a conocer la parte sur de la ciudad. Llegamos a la Lagõa (laguna) de no sé qué cosa, que es justo en la mitad de la ciudad, y que es grande como un demonio. Justo entre la laguna y el mar estaba Ipanema. Creo que ese es uno de sus tantos encantos: para donde quiera que veas, tienes agua por doquier. La laguna era bella, y se suponía que de allí veríamos el Cristo Corcovado —el tan famoso cristo en el cerro más alto de Río—, pero, para nuestro infortunio, el clima estaba complicado, y una fuerte bruma escasamente dejaba ver el final de la laguna. Desilusionados por no poder ver el cristo, nos dirigimos hacia el mar.&lt;br /&gt;Definitivamente, y mucho más que Copacabana, encontré super encantador Ipanema, ya muy famosa por la “Garota de Ipanema” de Vinicius de Moraes, y por todo el bossanova que hay detrás de aquella playa. Viendo semejante belleza de playa entiendo cómo un desocupado carioca pudo haberse inventado una cosa como el bossanova.&lt;br /&gt;El espectáculo era total. Unas olas de algo más de dos metros que golpeaban contra la playa me hizo sentir realmente que estaba frente a un ser que nunca en la vida había visto. Además que la vista desde aquella playa era hermosa. Al sur hay dos cerros, y al norte hay otro más pequeño. Es posible sentirse encerrado, sin embargo la playa tiene unos 4 a 5 km de distancia, y eso nunca va a pasar. Justo al frente hay un par de islotes, como a unos 10 km de distancia, que hacen que la visión sea aún más maravillosa. No podía resistirme las ganas, y me pedí una cerveza, di un sorbo, me quité la camiseta y salí corriendo con rumbo al habitante más grande del planeta.&lt;br /&gt;Como era todo un novato, salí como un loco desesperado nadando, y buscaba la mejor manera para romper sobre las olas, que luego, al recogerse, me llevaban mucho más lejos de lo que ya estaba de la orilla. Cuando me di cuenta de mi hazaña tan idiota, estaba bastante lejos de la playa. No lo puedo negar, sentí algo de miedo, pero más miedo me dio cuando trataba de regresar y el agua me tiraba hacia adentro de una manera impresionante. Empecé a nadar con mucha fuerza, y veía a todo el mundo un tanto lejos. Seguí nadando, y lo hacía con mucha más fuerza, pero veía que no avanzaba absolutamente nada. Como tengo un estado físico tan llevado por el demonio, empecé a sentirme cansado, y más miedo me dio no sentir el fondo del agua. A mi lado lo único que veía era a tipos que se montaban en sus tablas y empezaban a jugar con las olas, pero era el único idiota que le había dado por irse simplemente a nadar a la mitad de la playa. Luego de un rato de mucho forcejear con el agua, comprendí que si cogía una de aquellas olas tan inmensas que siempre había esquivado, ella misma me llevaría, sin mayor gasto de energía, hacia el borde de la playa.&lt;br /&gt;Allí comprendí, claramente, que no es el mar, sino “la mar”. A veces es fuerte, imponente, impredecible, y merece mucho respeto cuando está agresivo, además que si quieres hacer una cosa, te va a resultar totalmente lo contrario. Pero así como el carácter de cualquier mujer, con el tiempo es posible aprender a manejarlo —por lo menos en la medida de lo posible, y eso, creo, vale tanto como para la mar como para el género femenino en general—.&lt;br /&gt;Regresé entonces hasta donde estaba Ana María, un tanto emocionado, y un tanto asustado. Claramente había tragado un montón de agua super bárbaro, y ya se imaginarán cómo es tragar agua de mar… me empujé lo que quedaba de cerveza de un par de sorbos, y luego me dediqué simplemente a contemplar las bellezas de la naturaleza —y de paso a alguna que otra belleza tropical que atravesaba por la playa—. Parecía una criança, totalmente estupefacto, temeroso, pero con esa curiosidad que caracteriza a los niños y a los gatos.&lt;br /&gt;Luego salimos buscando un sitio cerca dónde comer. Ipanema es famosa por el bossanova, sin embargo, parece que todo eso se volvió cosa de culto, y ahora solamente se escucha en lugares muy específicos, ya casi olvidados, y en donde solo van turistas que tienen cómo pagar un cover de R$25 y cerveza a R$10. Desilusionados por no encontrar dónde escuchar algo de bossanova, salimos de vuelta a Copacabana.&lt;br /&gt;Pero bueno, había que alimentarse, y encontramos frente a la playa un restaurante que tenía rodizio de pizza. Pues sí señores, 15 sabores diferentes de pizza, de los cuales los mejores fueron: camarones —de lejos la mejor de todas—, carne seca, presunto (jamón), palmitos, frango (pollo) con catupirí, cuatro quesos, y chocolate con fresas —una cosa super surreal, pero super deliciosa—. La de chocolate se la comió Ana, yo tengo serios problemas con el dulce en forma de pizza, pero pues si al crepe le untan nutella, ¿porqué no untarle chocolate a una pizza?&lt;br /&gt;Estábamos caminando rumbo a la casa cuando, al pasar por una feria artesanal, nos dimos cuenta que, justo detrás, había una “Festa Junina”. Este tipo de fiestas son organizadas, casi siempre, por iglesias católicas el día de su santo, con el motivo de recoger fondos para la iglesia. No estoy seguro, pero creo que se trataba de una de estas. A veces son rumbas tipo “feria de pueblo” y ya. La música típica de este tipo de fiestas es el “Forró”, que, musicalmente, resulta siendo un cruce extraño entre samba y norteña mexicana, entonces imagínense cómo era el asunto. En la tarima un grupo tocando, y alrededor un reguero de puesticos vendiendo comida nordestina —del nordeste de Brasil, aclaración; es decir, comida bahiana—, y trago por montones. Yo realmente no soy muy bueno para este tipo de cosas, pero Ana María estaba super encantada escuchando la música, y viendo la gente bailar. El baile es parecido al de la norteña, sin embargo tiene un ‘tumbao’ que resulta difícil de imitar, y más aún, de describir. El tipo que cantaba duró, sin parar, por lo menos unas tres horas en el escenario, y de vez en cuando se bajaba por algo de agua, cerveza, y quién sabe qué más. Definitivamente una resistencia admirable, muchas ganas de cantar, o mucha necesidad. Luego de un par de cervezas, y ya al final de la fiesta, nuestro rumbo fue de nuevo a nuestra morada.&lt;br /&gt;Al día siguiente, que desafortunadamente debíamos volver a São Paulo, teníamos nuestro panorama claro como el agua: primero ni por el putas desayunar con un “açaí na tigela”, segundo irnos para Ipanema, a aprovechar el poco tiempo que nos quedaba frente a semejante belleza de mar. Y así fue. Tomamos el bus rumbo a la playa, y justo en el lugar en que nos bajamos vimos un aviso que decía “Garota de Ipanema”. Pues fue justo en aquel lugar, ya un tanto olvidado, en que nació el más grande heredero suramericano del Jazz. La noche anterior habíamos buscado el sitio por un tiempo, y ya nos habíamos resignado a que no lo conoceríamos, y de repente, y por efectos del azar, resultamos justo en ese punto.&lt;br /&gt;Luego estaba de nuevo en el agua, esta vez con más cautela, y más sensatez que el día anterior. Había un reguero de tipos montados en tablas tratando de pescar olas. A mí esa vaina me parecía bastante nonsense, pero estando en el agua, y con olas de ese tamaño, entendí el gusto que puede tener alguien por estar intentando domar las olas para viajar sobre ellas. Claramente no tenía cómo hacerlo, pero de haber tenido el modo, por lo menos lo hubiera intentado, aunque creo que me hubiera metido mis buenos porrazos.&lt;br /&gt;Pero ya era hora de irse, se acababa el encanto, y nos esperaba un largo viaje. A mí, particularmente, me esperaba al día siguiente una exposición para el grupo de estudio de aquí dedicado a la ética sobre el capítulo 5 del libro 2 de la Ética a Nicómaco, que, claramente, por andar viajando, no había preparado. Entonces necesitaba llegar por lo menos el domingo, para dedicarme la mañana del lunes a preparar. Ana María, por su parte, tenía que estar a las 8 am en el Butantan, que es un instituto muy famoso a nivel mundial en toxicología. Rumbo al terminal se despejó el día, y por fin logramos ver el famoso Cristo Corcovado. Intentamos tomarle una foto desde el bus, pero fue misión imposible, nos tocó irnos así.&lt;br /&gt;A la vuelta, como era de esperarse, cacharros eran los que nos faltaban por pasar. El bus debía parar en la mitad del camino para comer algo. Cuando paramos, el bus que estaciona, y la luz que se va del parador al que llegamos. ¡¡¡Era una cosa increíble!!!. El restaurante estaba como lleno, y había varios buses afuera. La gente se bajó, fue al baño, y nos devolvimos y arrancamos de nuevo con rumbo a otro parador. Luego de la parada, y faltando como dos horas y media de camino, el bus se estacionó a la mitad de la vía. Me pareció un tanto extraño, pero pensé que era alguna cosa de rutina. Me asomé por la ventana, y no veía nada. Tampoco había tráfico, entonces imaginé simplemente que nos habíamos detenido para revisar alguna cosa en el bus. Luego de casi media hora de espera, se sube el conductor informándonos que el ônibus se había “quebrado” —varado, diríamos nosotros; había una falla con el acelerador, y que era imposible hacerlo andar—. Habían llamado a otro bus que llegaría aproximadamente en una hora. Pues esas cosas que uno solamente cree que pasan en Colombia pasan en todo el mundo. Así que a esperar. Yo tomé mis cigarros, y vi, pese a la carretera, una noche estrellada fabulosa. Nunca había visto la mancha blanca en el cielo —la vía láctea— tan claramente como aquella noche; además de eso, había un planeta misterioso justo al lado de Escorpion. Cuando vine a la casa a averiguar cuál era, resultó que era Júpiter en sus días más cercanos a la tierra, algo que solo pasa como una vez cada 10 años. Luego de una hora y casi media, un bus paró y nos llevó a unas 10 personas. De allí, por fin, rumbo a Tietê —el terminal de buses de Sâo Paulo, que, según ellos, es el segundo más grande del mundo, aunque a mí, sinceramente, no me pareció—. El viaje Rio–São Paulo es, por lo general, de unas 6 horas, pero con tanto imprevisto, se convirtió en algo más de 8 horas.&lt;br /&gt;Al llegar al terminal teníamos que tomar el metro, hacer un transbordo, y luego tomar el bus para la casa. Eso implicaba, por lo menos, una hora más de viaje. Ana María no es muy resistente para andar en bus, y estaba realmente agotada. Cuando salimos del metro, estábamos en la Av. Paulista, en la cual, justamente ese día fue la parada gay. Yo no tenía la más mínima idea de lo que había acontecido en la tarde, y la verdad, no me interesaba mucho. Sin embargo, al salir del metro vi un par de especímenes muy fácilmente confundibles con dos féminas del mejor porte; luego, al andar hacia el paradero del bus empecé a sentir el ambiente como extraño. El bus se demoró una cantidad impresionante en pasar —bueno, empezando porque eran las 12:30 pm, y además estábamos impresionantemente cansados—, y al subirnos al bus resultó ser todo un espectáculo. Estaba lleno, muy lleno, y sobre todo lleno de homosexuales de todo género. Para mi gusto, la experiencia estuvo demasiado fuerte. No asistí a la parada gay, en la cual había, según supe, más de un millón de personas a lo largo de toda la paulista, pero estuve en un bus, en el cual había por lo menos unos 100. Comparativamente, a la Paulista le caben como 10000 buses, lo que quiere decir que en el bus había casi diez veces más gays por metro cuadrado, lo cual, creo, es una experiencia mucho —pero mucho— más fuerte que una parada gay. Ese fue el fin del paseo. Por lo menos el espectáculo final sirvió un poco para que Ana María despabilara un poco el cansancio que la traía en la mala. Realmente espero que haya gozado el paseo igual que yo, pues a veces me daba la impresión de que no. No sé, puede ser porque nos conocemos hace muy poco, o porque yo iba tan feliz que a ratos me olvidaba de ella, o no sé porqué, pero bueno, no importa, el punto es que resultó ser una muy agradable compañía, y en buena medida gracias a su aparición en la casa hice uno de los más memorables viajes de mi vida.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-6141589549809988021?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/6141589549809988021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=6141589549809988021&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6141589549809988021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/6141589549809988021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/06/echo-of-distant-time-comes-willowing.html' title='An echo of a distant time comes willowing across the sand…'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-290733111340750946</id><published>2007-06-06T13:12:00.000-05:00</published><updated>2007-06-14T09:56:40.126-05:00</updated><title type='text'>Computadores</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Siempre se me olvida acabar de escribir algunas cosas -gracias, Juanpa-, y el asunto de la reunión en Campinas terminó de la siguiente manera: Estabamos leyendo analíticos, y hay un pasaje que habla del problema de la cuadratura del círculo. Zingano hablaba de un texto similar en Refutaciones sofísticas, pero no tenía el texto. Entonces yo saqué el laptop, busqué el texto y se lo pasé a Zingano. Yo creo que por lo menos se dieron cuenta que los computadores sirven para algo más que revisar correos y escribir trabajos... en fin.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Pues sí, esa es la verdad. Aquí hay un computador por cada 10 estudiantes (en la FFLCH), mientras que casi todas las demás facultades tienen como 1 por cada 3 o 4. Bueno, realmente la FFLCH es la que menos recursos tiene disponibles, y la mayoría de los estudiantes son los que están más de cabeza en el paro, pidiendo más recursos. Pues esperemos que algo consigan, porque realmente a esta facultad le hace falta más inversión.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-290733111340750946?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/290733111340750946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=290733111340750946&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/290733111340750946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/290733111340750946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/06/computadores.html' title='Computadores'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-2181588107420255123</id><published>2007-05-29T17:26:00.001-05:00</published><updated>2007-05-29T17:26:34.608-05:00</updated><title type='text'>Medidas, Medidas</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Una de las cosas que más me causó confusión en esta ciudad fue el primer día que llegué al supermercado a comprar un pedazo de carne. Uno más o menos conoce, no soy un experto en la materia, pero puedo diferenciar fácilmente entre una sobrebarriga y un murillo, y esas cosas. Sin embargo, además de la dificultad del idioma, empiezo a reconocer algo raro en el dibujillo que había detrás de la zona de carnes con respecto a los cortes. En ese momento me di cuenta que mi ontología culinaria iba a cambiar más que nunca, además de los ya muy bruscos cambios que se producen cuando no se encuentra nada que se siembre por encima de los 2000 msnm, por obvias razones, y que, además de todo, es la base de mi alimentación, o por lo menos de mis conocimientos culinarios. Luego de ver el dibujillo, y empezar a ver que hay otras formas de cortar vacas (yo pensé que las cortaban y ya…) me pica la curiosidad sobre el corte. La respuesta: corte europeo. El corte que utilizan comúnmente en Colombia es el corte americano. Pues bien, resulta que aquí son bastante coherentes con sus patrones numéricos, no como nosotros, que pasamos del patrón europeo al americano sin darnos cuenta… La gasolina no la venden por galones, sino por litros. Las hojas no son tamaño carta o doble carta, sino A4, o A3, en fin, todo lo que se refiere a medidas es con sistema métrico decimal. Por lo menos resultan coherentes con esto, aunque para uno sea un enredo tratar de calcular cuántos galones le cabrán a un carro, o qué pedazo de la vaca es el que me voy a comer. Bueno, por lo menos ya logré descubrir que la famosa picanha es la punta de anca, que es la carne más cara y más famosa que usan para los churrascos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-2181588107420255123?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/2181588107420255123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=2181588107420255123&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/2181588107420255123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/2181588107420255123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/05/medidas-medidas.html' title='Medidas, Medidas'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-893546163991679599</id><published>2007-05-29T17:23:00.000-05:00</published><updated>2007-05-29T17:25:30.454-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viaje'/><title type='text'>Grave... Greve</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hacía rato que no escribía, tal vez era cuestión de exceso de trabajo, tal vez cuestión de pereza, tal vez sólo me queda la excusa de decir que tengo escaso acceso a internet pues la USP entró en “greve (paro)”  —de ahí el título que escogí para el post—. Como siempre esas cosas que pasan en los países latinoamericanos, hay todo un enredo con respecto a la comunicación, y unos dicen una cosa, y otros dicen otra, y se nota la desinformación, y se nota que la gente se aprovecha infamemente de la desinformación para armar una tormenta en un vaso de agua. Y así, con problemas que se pueden resolver en un par de días se prolongan por la testarudez de cada una de las partes que se polarizan, se radicalizan, y luego hacen imposible el diálogo.&lt;br /&gt;Dejando de lado los problemas políticos que tienen las universidades públicas en nuestro continente, el viernes de la semana pasada hubo una reunión en la Unicamp con el grupo de investigación del profesor Angioni. Fue todo un día… lleno de quinientas cosas. Primero, habíamos quedado de reunirnos a las 8 am, pero me cogió el tráfico paulista, y duré casi una hora metido en un trancón absurdo en la Av. Rebouças, que es la que conecta el suroccidente de São Paulo con el centro de la ciudad. Luego, para rematar, tenía que tomar el metrô, pero como pasa en toda estación subterránea de metro, apenas entras, pierdes la luz del día, pierdes el sentido de ubicación, y fácilmente puedes tomar la ruta contraria si no estás al tanto de todo. Y pues efectivamente así fue: tenía que subirme al metrô, hacer un trasbordo a la otra línea del metrô y llegaba. Pero cuando fui a hacer el transbordo, subí las escaleras, y cuando llegué a la segunda línea, no me dí cuenta que había quedado en la dirección contraria a la que iba. Menos mal pude reconocer rápidamente mi error y volver a mi camino inicial. Bueno, en todo caso llegué a las 8:40. Fui el último en llegar, pero me sirvió la homérica excusa de “es mi primer día”…. Luego del encuentro mañanero —muy mañanero, por cierto, pues llevaba meses sin levantarme antes de que saliera el sol— salimos por la Rodovía dos Bandeirantes con rumbo a Campinas. Dos horas de camino por una autopista que tiene como límite mínimo de velocidad 120km/h en la franja izquierda, y para las otras, 90km/h. Esa es una de las cosas que extraño que no haya en mi país en donde los carros se dañan por andar subrevolucionados, dado que están diseñados para andar a más de los 60 u 80km/h permitidos. La reunión, un tanto complicada dado el sol mañanero, la aridez de los Analíticos Posteriores, y el esfuerzo mental que requiere entender un idioma que no es el nativo, más aún cuando apenas llevo un mes aquí. Pero bueno, ya es un mes, ya es bastante. Igual, todavía cuesta entender todo lo que dicen.&lt;br /&gt;Comprobé una cosa, muy curiosa, en la reunión. En la casa donde vivo se les hace muy extraño ver a un filósofo que se la pase todo el día pegado al laptop, y que sea cacharrero con los computadores. Para mí esto no es nada extraño, realmente, sin embargo aquí era toda una curiosidad que sólo se explicaba porque yo había estudiado Ingeniería de Sistemas. Pues bien, en aquella reunión, con tanta gente metida, de tan buen nivel, y de tanta experiencia, yo, escúchese bien, yo era el único que había pensado en llevar su laptop por si algo hacía falta… Quizás las reuniones de traducción con Peiras ya hayan llenado de prejuicios mi cabeza con la necesidad que uno tiene de diez cosas al tiempo, como el diccionario, el Thesaurus Linguae Graecae (TLG), en fin, ese poco de cosas que uno utiliza para traducir y lo tiene en el computador, pero el punto es que esta gente no lo utilizaba para nada… Ahí me di cuenta que efectivamente era un filósofo extraño, por lo menos con relación a los de aquí.&lt;br /&gt; La Unicamp también se encuentra en greve, pero aún así hay una cosa que no ha dejado de funcionar, y deberían aprender los de la USP, y es el restaurant estudiantil, alias bandejão. Pero como no somos estudiantes, nos tocó ir a comer al Self–service, y, como todo restaurante brasileño, la comida es por kilo. Pues bueno, ni modo, un tanto caro, pero nada fuera de lo normal.&lt;br /&gt;La gente con la que iba ese día es bastante simpática: una paulista, un pernambucano, un natalino (de Natal, la ciudad nordestina más famosa de Brasil por sus playas) y un fortalezano (Tres nordestinos, que tienen un acento medio extraño, que a veces no logro entender) y una veneciana (la posdoctoranda, italiana total). Esa es la base del grupo de trabajo, o por lo menos es con los que me la paso. Había más gente, pero no logré hablar mucho con los otros.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-893546163991679599?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/893546163991679599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=893546163991679599&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/893546163991679599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/893546163991679599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/05/grave-greve.html' title='Grave... Greve'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-1816311676183980220</id><published>2007-05-08T15:14:00.000-05:00</published><updated>2007-05-08T15:15:19.612-05:00</updated><title type='text'>El transporte público de São Paulo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En esta ciudad las personas son bastante calmadas, aunque uno creería que, por la forma en que conducen, es totalmente al revés. Si uno se queja de un taxista en Bogotá, aquí el que maneja más decentemente, conduce como taxista bogotano. Pero las calles son mucho más amplias, las avenidas tienen límites de velocidad hasta de 120 km/h, en fin, el tráfico es más rápido en general. Pero bueno, también a veces hay unos embotellamientos de mil demonios. El viernes pasado fui a la Policía Federal a registrarme —cosa que no pude hacer porque en Bogotá perdí el pedido de visto consular, además me cobraban R$200 que en ese momento no tenía—, de vuelta di con un taco bastante complicado. Son aproximadamente 10 km de recorrido, que se podrían hacer fácilmente en 20 minutos. Sin embargo, el tráfico era tal que el recorrido duró casi las dos horas hasta la USP. La escena del día fue un tipo que, en medio del taco, quería bajarse, pero como aquí los buses solamente paran en los paraderos, pues el ayudante del conductor le dijo que no. El tipo tuvo que esperarse casi quince minutos para que el bus avanzara solamente un par de cuadras, y lo dejara en el paradero.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El transporte público es bastante particular. Todos los buses municipales tienen puertas a ambos lados del bus, y en algunas avenidas hay paraderos a mano izquierda —al estilo de Transmilenio, solamente que sin tanta parafernalia, pues tienen escaleras como todos los buses—. Hay unos que parecen transmilenios, pero si uno no ve el fuelle en la mitad, fácilmente los podría confundir con buses normales. Otra cosa interesante: todos los buses tienen, en las registradoras, lectores como los de transmilenio. En mi opinión eso es ahorrarse bastante. El procedimiento es el siguiente: a la mitad del bus está la catraca, o registradora. Al lado está el ayudante, que cobra el pasaje, pero si tienes billete único de bus, solamente lo pasas por el lector y ya. Si no, entonces el ayudante cobra y pasa una tarjeta con la que, me imagino, después le hacen inventario de cuánto dinero debe tener. Además de esto, y es muy simpático, el ayudante es el que controla las puertas. Si eres mayor de 65 años, presentando un cartón, no tienes que pasar la catraca. A veces —y ya me pasó— no tienen troca (cambio), entonces puedes esperar en las sillas del frente mientras te bajas —y no como en Colombia, en donde el busetero te dice “ya le doy las vueltas” esperando a que luego se te olvide—. Además de esto, si tienes billete único puedes subirte a todos los buses y metro que necesites en dos horas. Eso ha resultado bastante útil en este enredo de ciudad en donde, algunas veces, para ir de un lado a otro hay que coger hasta tres y cuatro buses.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-1816311676183980220?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/1816311676183980220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=1816311676183980220&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1816311676183980220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/1816311676183980220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/05/el-transporte-pblico-de-so-paulo.html' title='El transporte público de São Paulo'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-5142292373759166484</id><published>2007-05-08T15:04:00.000-05:00</published><updated>2007-05-08T15:13:42.528-05:00</updated><title type='text'>End of the Holidays</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Luego de un largo puente, dado que el 1º de Mayo fue un martes, y aquí si pasa eso, se toman el lunes también, vino una semana de ubicación en la U. Marco Zingano, el profesor con el que voy a trabajar, no fue el miércoles a la Universidad, pues es el día que dedica a cuidar a su hija, y por lo tanto, el miércoles fue un día perdido. Sin embargo el jueves fue bastante ajetreado. Me reuní con Marco, me contó todas las actividades que van a haber de aquí a que yo me vaya, y me encargó ya un par de trabajos. El primero es la traducción de una página web que tienen de una revista de Filosofía Antigua entre la USP y la Universidad de Campinhas. El otro, como era de esperarse, fue mi texto. Le dije que lo tenía casi listo, pero me dijo que me tomara mi tiempo, pues, como anda de sabático, la próxima semana vuelve a salir de viaje, y no va a tener tiempo para leerlo. Luego de arreglar los problemas académicos, vino el embrollo administrativo. Lo primero fue la biblioteca, entonces fuimos con Marco para allá, y no hubo mayor inconveniente, solamente es llevar una carta de él, una carta de la casa en donde vivo y ya. Lo que sí resultó bastante complicado fue conseguir auxilio de alimentación. Un almuerzo para estudiante vale R$1,90, pero para invitado, vale R$7. Bastante diferencia, sin embargo, para tener derecho al bandejão, es preciso estar matriculado. Entonces una secretaria me acompañó a la Facultad, a la división para estudiantes extranjeros, y ellos dijeron que, como ya había pasado más de medio semestre, entonces no podían hacer nada, no me podían matricular, no me podían dar carnet ni nada por el estilo, y que por lo tanto, no tendría auxilio de alimentación. Sin embargo, Marco empezó a llamar a todo el mundo, hasta que encontró a las personas encargadas de los auxilios a estudiantes, y finalmente consiguió una autorización para poder comer en el bandejão a precio de estudiante. Qué bacán este man.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El fin de semana fue brutal, particularmente el domingo. Resulta que aquí hacen anualmente un evento que se llama “Virada Cultural”. Es un día completo, desde el sábado a las 6 pm hasta el domingo a las 6 pm en que hay, en muchos sitios de la ciudad, distintas actividades: teatro, cine, conciertos, danza, en fin, todo tipo de cosas que puedan llamarse “actividad cultural”. Quería empezar desde el sábado, pero ese día viajaban varias de las personas con las que vivo en la casa, y pues los que no viajaban los iban a acompañar, así que ni modo. Sin embargo, el domingo salimos a las 11 am de la casa, llegamos al centro, nos comimos un par de empanadas chilenas muy grandes y muy buenas, y empezamos a recorrer cuanta cosa encontramos. La primera parada fue un quasi circo bastante chistoso, el problema era que no veíamos una leche, pues el espacio en el que lo hicieron era muy reducido, y quedamos bastante lejos. Luego vimos la programación, y veo que, en ese momento, estaba tocando una banda que yo recordaba bastante bien de mi temprana adolescencia: Ratos de Porão. Sí, señores, los famosos punketos brachos de los 80’s. Bueno, por lo menos en mi colegio, con ese ambiente punk de principios de los 90’s eran medio famosos. Así que nos fuimos para allá. La locación era bastante simpática: cerraron una calle del centro —hagan de cuenta que cerraran la 16 entre 7ª y 8ª, y pusieran una tarima en una esquina—, y de ahí para abajo era un mar de gente… Punkies, muchos punkies. En ese momento iba con María, la argentina, y con Christian, un amigo chileno de la argentina, que tenía cara más bien de ñoño a quien esas cosas no le gustaban. Pero bueno, el punto es que, de haber tenido más cervezas en la cabeza, y un parche más grande, habría terminado en la mitad del pogo. Pero bueno, no importa, igual casi me levantan por tratar de tomar una foto, pues me subí a una caneca de la basura, y por cogerme de un poste que estaba al lado, tumbé una bicicleta que estaba amarrada al poste. El lío no fue que tumbara la bicicleta, sino que con la caída se dañó la cadena que la amarraba al poste. En ese momento no me di cuenta del escándalo que había armado, pues me concentré en tomar la foto. Sin embargo, cuando me bajé, y fui a levantar la bicicleta otra vez, María me dijo que arreglara eso rápido que los manes de al lado nos estaban mirando rayado, y estaban diciendo cosas que ninguno de los tres logró comprender. En fin, el hecho es que tocó salir de ahí, pues no tengo espíritu de paparazzi, y no pretendo morir por una miserable foto. Nos fuimos para el otro lado de la calle, y nos tomamos una cerveza para bajar el susto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Luego de ver un rato a los Ratos, —valga la redundancia— nos fuimos a pasear. Aquí, no sé porqué, tienen una seria confusión entre el techno y el progresivo —o bueno, no sé si soy yo el de la confusión—, pero había dos sitios, bastante cercanos, por cierto, en donde había una música muy similar, y la programación decía, a un lado “techno”, y al otro lado “progressive”, que, además, como quedaban tan cerca, en medio de los dos se confundía el beat. Yo no soy muy especialista en ese tipo de música, pero para mí sonaban igual.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El almuerzo también fue una de las mejores cosas del día. Conseguimos en el centro un sitio “barra libre” de comida y ensalada por R$6,50, o rodizio por R$9. A todos se nos hizo tan barato que era como sospechoso, aunque se veía bastante presentable. Ahí fue el almuerzo entonces; eso sí, tragamos como animales—bueno, menos María, que es vegetariana—. Todo iba muy bien, hasta que, a la salida, a María le dio por ir al baño. Creo que la experiencia fue tan desagradable que le costó un rato contarnos que, según ella “una mina tenía tan serios problemas de estómago que erró por completo el inodoro, dejando rastros por todo el baño de su pobre desgracia”. Entonces terminó haciendo sus necesidades la pobre María en un baño público que había cerca al restaurante donde estábamos. Es bastante paradójico que resulte más limpio un baño público que el baño de un restaurante, pero bueno, que viva la virada cultural.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Luego del almuerzo nos fuimos a escuchar “maracatú”, que es un género de música del interior de Brasil, bastante folclórico, por cierto. Los tambores estuvieron realmente fenomenales, y las danzarinas, ni hablar. Al terminar fuimos a entrar al Teatro Municipal, pero estaba lleno y no dejaban entrar sino con invitación, así que ni modo, nos fuimos al Boulevard São João a escuchar a unos tipos que estaban tocando canciones de Moraes Moreira, un bahiano bastante famoso. Era muy cómico: un tipo con guitarra y el otro con una cosa que parecía una guitarra eléctrica, pero que solamente tenía cuatro cuerdas. Decían que era la versión eléctrica de no se qué instrumento propio de la música bahiana, ya averiguaré el nombre. Pero igual, la gente estaba super feliz, se sabían todas las canciones, y yo ahí medio entendía. Y así concluyó la tarde, con una descarga de MPB (Música Popular Brasileira) como se suele clasificar, incluso en los tags del MP3.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-5142292373759166484?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/5142292373759166484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=5142292373759166484&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/5142292373759166484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/5142292373759166484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/05/end-of-holidays.html' title='End of the Holidays'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-915717836401289664</id><published>2007-05-01T19:26:00.000-05:00</published><updated>2007-05-08T15:24:46.770-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viaje'/><title type='text'>Por fin....</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por fin estoy de viaje, por fin, después de tanta lucha burocrática, y colocando todo el dinero que poseía, y hasta más —pues el jueves del viaje, a las 12:30, hora en que tenía que estar en el Aeropuerto, el profesor Coussins, muy, pero muy amablemente, me prestó una buena suma de dinero, para no quedarme varado aquí en São Paulo—, estoy en esta megaciudad, rodeado por veinticinco millones de almas, buena parte de ellos inmigrantes —tal vez como yo, o por lo menos así son los que viven conmigo: doctorandos embolsados (así llaman acá a los becados, cuestiones del idioma) viviendo en una casa en un barrio de jubilados que queda cerca a la USP; podría ser, en Bogotá, el equivalente a La Soledad, o a La Esmeralda…—. Entre tales inmigrantes, para extrañeza del mundo entero, se cuentan ya tres millones de taca–tacas: japoneses, coreanos, chinos y otros ojirayados más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El viaje fue una cosa ente emocionante y espantosa. Emocionante subirte a un avión, con nadie alrededor —y fue nadie porque, como quería ventana, me dieron uno de los últimos asientos, en donde no iba realmente nadie— y subido en un AirBus A319, que es más bien pequeño. Yo pensaba que los AirBus eran todos gigantescos, pero esta cosa me decepcionó realmente. Bueno, no importa, el hecho es que en ese coche bala con alas vi a Bogotá desde la altura. Aunque estaba tan nublado que a los dos minutos ya no se veía sino algo que parecía la base en la cual habían luego escrito encima “Los Simpson”. Y así fue el viaje a Chamozuela, pues por cuestiones de dinero, me tocó venirme en Avión Lechero —sí, los hay—. Definitivamente, hacer escalas, y conocer aeropuertos es el peor plan del mundo, sobre todo cuando la persona encargada del abordaje es una anciana de más de cincuenta años con una cara de “nunca me he cogido a un hombre” que te cagas; me hizo recordar ciertas secretarias de la facultad, cuyo nombre todos saben pero no quiero mencionar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Luego de la desagradable señora, de nuevo al AirBus, y del Aeropuerto “Simón Bolivar” al “Jorge Chávez” de Lima. Dos horas de viaje, viendo dizque “Eragon”, y luego, cuando se acabó esa mugre, pusieron no sé cuántos capítulos de “Friends”, y como esa joda me da un foco terrible, me puse a leer “La dama del perrito” de Chejov, que, por idiota, fue lo único que traje para leer (Flashback: cuando me estaba checkando en el aeropuerto, mi maleta pesaba 26kg y no dijeron nada, y cuando estaba abordando, mi equipaje de mano pesaba 12 kg y no dijeron absolutamente nada. Pude haber traído cuanta cosa se me hubiera ocurrido, y no habrían dicho absolutamente nada, pero no, uno por pensar en el dinero extra…).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ya en Lima me entró una preocupación terrible. Debido al apagón ese día en Bogotá, no había tenido acceso a Internet en todo el día, y por lo tanto, no había tomado los datos de la casa a la que iba a llegar, y no encontraba por ninguna parte el teléfono del tipo que vive aquí en la casa; en conclusión, no tenía ni puta idea a dónde iba a llegar, y lo que me afanaba seriamente era la pregunta del tipo de inmigración: “—dirección de residencia. —Hmmmmm”. En fin, el punto es que el único sitio en Lima que tenía Internet era un barcito en el que por el consumo te prestaban un computador. Me fumé como cinco cigarrillos mientras esperaba a que desocuparan uno de los tres computadores que tenían —En realidad eran cuatro, y cuando llegué, todo emocionado, justamente me senté en el dañado, y cuando me dijeron, ya cada computador tenía alguien detrás—. Desocuparon un computador y yo iba de segundo en la fila, vi el reloj y eran las 00:35; mi vuelo salía a las 00:50. Entonces me acerqué al veneco que estaba delante de mí y le pedí el favor de que me dejara mirar solamente un correo. Así entonces, con un cigarrillo en la mano, y temblando ya de que el vuelo me dejara, abrí mi correo, y copié los datos de la dirección de la casa y del teléfono de la persona que me estaba esperando. No se me va a olvidar nunca: Rua Campos Almeida 96. Ahora sí, por fin tranquilo a la zona de abordaje.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Afortunadamente, el abordaje se retrasó un poco, pues habían como cincuenta coreanos haciendo conexión desde Los Ángeles, y como venían desde vaya uno a saber dónde, entonces entraban de primeros. Aquí tenía que hacer cambio de avión, y definitivamente este sí que era un señor Avión: un Boeing 767, con capacidad como para 350 almas, si mis cálculos no me fallan; y lo mejor de todo, cuando yo me subí, el artefacto ya estaba lleno. 1:00 am y cinco horas de viaje para llegar a las 7:20 am a Guarulhos… Mierda, me robaron dos horas de mi vida y no me di cuenta, mierda, mierda… Pues bueno, ya me las repondrán.&lt;br /&gt;Tenía ganas de ver São Paulo desde lo alto, pero una nube negra, que traigo en la cabeza, no me dejó. Cuando salí de Bogotá estaba cayendo el diluvio universal, y llego aquí y me encuentro con otro igual: un frente frío proveniente del Atlántico sur había hecho llover desde dos días atrás, y la lluvia se prolongaría por otros dos días. Venía viendo nubes, y más nubes, cuando de repente sentí que desaceleraba esa máquina gigantesca. Pues bueno, ni modo, de pronto al regreso vea algo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Al llegar, todo bien, inmigración bien, mi portugués caipiro terrible —caipiro: campesino—, pero no hubo lío. Pero no podía estar todo bien, como siempre en algo tenía que cagarla. Salí emocionado de inmigración, y pensé en cambiar todo el dinero verde que llevaba. Tasa de cambio oficial: R$2,11; tasa de cambio en el aeropuerto: R$1,9. No he hecho las cuentas de cuánto perdí —y pregúntenle a Camilo cuánto verde llevaba, porque yo ya no me quiero acordar—.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El Aeropuerto Internacional no queda en São Paulo, queda en Guarulhos, y de allá a la USP hay aproximadamente 40 km de distancia. Valor del taxi: aprox. R$100. Afortunadamente esta gente tiene un servicio de bus intermunicipal, que lleva a la gente del aeropuerto a ciertos puntos de la ciudad. Valor del intermunicipal: R$27 —Eso vale un pasaje Bogotá–Medellín, en temporada baja—. De donde me dejó el bus aquel a la casa donde me iba a quedar, fue toda una odisea. Aquí no hay calles y carreras, solamente hay ruas, o rodovias, o avenidas, y ya. Cada calle tiene un nombre —según una guía que vía ayer, hay 180000 calles en São Paulo—; así que le di la dirección al taxista y se quedó como si le hubiera echado la madre… Me preguntó “vocé sabe ónde e isse endereço” yo, balbuceando, le dije que era la primera vez que estaba en São Paulo, que solo sabía que era cerca a la USP. El tipo, entonces, sacó su guía de la ciudad, que tenía como docientos mapas, y cincuenta páginas con nombres de calles. Siguió su intuición, y se fue. Finalmente, en un parque que queda allí cerca se bajó a preguntar a un tipo que vende pasteles en la calle, ahí le indicaron que siguiera subiendo, y ya —Ah, es que para rematar, la casa tiene dos direcciones, según me explicó Martha, que es quien administra la casa, por encima de la casa de al lado debería pasar otra calle, que es con la que llegan los recibos de servicios públicos—. Valor del taxi —por un recorrido de 15 a 20 minutos—: R$27. Primera moraleja: en esta ciudad, el transporte público es jodidamente caro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La casa está muy bien. Me recibió Martha, que como lo llegué a sospechar es una especie de matrona paisa. Más bien joven, pensé que podría ser mayor, y muy buena gente. El esposo, otro paisa, más paisa que la arepa, pero también me cayó bastante bien, sobre todo porque se han portado muy bien conmigo, haciéndome todas las recomendaciones que le pueden hacer a un novato como yo en esta ciudad. Tienen una hija de 9 años, que pasa del portugués al español de una manera admirable, ya quisiera yo poder hacer eso algún día en la vida. Además de ellos dos están María y Mauricio, una argentina y un chileno que son pareja. Hacen una muy bonita pareja, y además son de lo más amable. Además de ellos, está Alexander, a quien solamente he visto en la U, y quien fue con quien hice el contacto, pero no lo he visto aquí en la casa, y Vrahma, un bracho medio loco que vive en la casa, y que hasta hoy logré ver. En fin, esa es la casa. En principio me iba a quedar en el cuarto de la entrada, que tiene colchón doble, y que es grande como un potrero, y que costaba R$300, pero Martha me dijo que también estaba desocupado es te cuarto, y que no tenía ningún inconveniente en dejármelo, y que tan solo costaba R$200. Desventajas: más pequeño, y no tiene cajones. Ventajas: es más económico, y no es en la sala sino en el patio, y puedo salir a fumar —nadie fuma ni bebe en esta casa, así que creo que mis niveles de alcohol y nicotina van a bajar un tanto—. De modo que, por razones más que obvias, me quedé con el pequeño.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La USP es un potrero gigantesco, que es atravesado como por cuatro avenidas —y cuando me refiero a Avenidas, aquí en SP, son avenidas de verdad, de mínimo cuatro carriles a cada lado, y que, pese a lo grandes, se quedan pequeñas par el tráfico de esta ciudad—. He pillado ya a algunos de los que trabajan en Antigua, gracias a Hugo, que fue el estudiante que Zingano encargó de estar pendiente de mí mientras llega, y ya conocía la Secretaria, que es una versión de Matilde bastante surreal: una zamba con más sabor que un jalapeño, que lo primero que hizo al conocerme fue preguntar si le había traído “el encarguito”. Casi no le entiendo, pues habla muy rápido, luego intuí que se trataba de ese tipo de paquetes que son especialistas en sacar del país. Ya me esperaba comentarios de ese tipo, así que me sonreí, y le dije, “ah, no, lo olvidé en la casa, luego lo traigo”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El puente —pues aquí, si hay festivo en martes, es puente, y si hay en jueves también— lo aproveché para pasear por el centro de la ciudad, que, como verán en las pocas fotos que logré tomar —pues un extranjero solitario tomando fotos en la ciudad puede resultar muy llamativo a tanto malandro que hay en el centro de cualquier ciudad latinoamericana— es como diez veces el centro de Bogotá. La comida es, cualquier cosa, combinada con frijoles rojos pequeños encima del arroz. Así que si mis niveles de alcohol y de nicotina van a bajar, van a subir mis niveles de flatulencia… espero que no mucho, y que siga funcionando como siempre esta tripa de gato canequero. Un almuerzo en la calle no baja de R$5 —ayer, en el centro, en una feria hippie, una japonesa me estafó vendiéndome un yakissoba por R$8, el lío no era el precio, lo que me ofendió fue el sitio: era una casetica que me hizo recordar los tiempos de la fritanga en el palacio del colesterol—, pero en la U, para los estudiantes, el almuerzo vale R$1,40. Eso significaría ahorrar dinero. Los restaurantes tienen el mismo ambiente del restaurante de la Pedagógica, las bandejas son iguales, solamente que se llaman “O bandeijão”, o algo así, nunca he visto cómo se escribe.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El café es mucho más fuerte. Los paisas no lo pueden beber, no huele a nada, pero sabe fuerte, muy fuerte. A diferencia de Colombia, aquí no se consigue café tipo exportación, solamente se consigue fuera del país, o sea que el que venden aquí es el peorcito que se produce. La guaraná es del putas, es rica, muy rica, pero cara como un demonio. Una gaseosa vale R$2, y un tinto normal R$1,40 —eso vale el almuerzo en el bandeijão, así que comparen—.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Creía que no iba a tener tiempo para ver el arrume de películas que traje, pero no crean, ya llevo tres, buenas, muy buenas. Creo que el insomnio de hoy se lo debo a “Los pájaros” de Hitchcock. Ayer se debió al “Hombre Elefante” de Lynch, y antier, al “Milagro de P. Tinto”, por fin entiendo el chiste del “full de negros chinos”, qué película tan buena.Ya son las 3:30 am. La gente se va a empezar a despertar, y yo, zombie como siempre. Espero que eso no sea problema. Igual, ya me van dando ganas de irme a dormir, aunque tengo un insomnio como hace mucho rato no tenía. En todo caso, creo que como siempre voy a terminar despertándome por allá a las 11 am. Además, creo que ya estoy aburriendo a todo el mundo, y quizás nadie lea el post completo, así que nos pisteamos en la red, y luego escribo más cositas. Un abrazo a todos, y que Dios, o la fuerza, o un gato verde los acompañe.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-915717836401289664?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/915717836401289664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=915717836401289664&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/915717836401289664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/915717836401289664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/05/por-fin-estoy-de-viaje-por-fin-despus.html' title='Por fin....'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-2120490564430899732</id><published>2007-04-12T17:50:00.000-05:00</published><updated>2007-04-16T13:44:17.448-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viaje'/><title type='text'>And It's high times...</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Como ya me los sospechaba desde un inicio, retraso mas otro retraso, mas otro retraso... En fin. Por lo visto aún me quedan quince días aquí en tierra colombiana antes de viajar a São Paulo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Qué problema este de la burocracia. A mi mente viene un estribillo bastante al caso:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A butterfly with broken wings&lt;br /&gt;Is falling by your side&lt;br /&gt;The ravens all are closing in&lt;br /&gt;And there's nowhere you can hide&lt;br /&gt;Your manager and agent&lt;br /&gt;Are both busy on the phone&lt;br /&gt;Selling coloured photographs&lt;br /&gt;To magazines back home&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=YDCMzGiEnBM"&gt;Video aquí&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Así parece ser la cosa: he conseguido una financiación bastante buena, sin embargo parecen ser un desorden administrativo terrible. Espero que no sean así con los pagos, o si no voy a morir de hambre en territorio paulista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Bueno, lo único bueno del momento es que así me demore en llegar, la vivienda está asegurada. Hace tiempos que no vivo con gente desconocida; alguna vez lo hice, y por bastante tiempo. En aquella ocasión no me fue tan mal, incluso hoy en día de esa experiencia conservo mis mejores amistades. Esperemos que esta vez nos vaya igual de bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Y pues nada, a seguir esperando -aunque ya casi desesperando-, pero nada que hacer. más que aguardar. Espero que la siguiente ocasión que escriba en este blog ya no esté en la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-2120490564430899732?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/2120490564430899732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=2120490564430899732&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/2120490564430899732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/2120490564430899732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/04/and-its-high-times.html' title='And It&apos;s high times...'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1984106260547111332.post-3293530144493894829</id><published>2007-03-14T09:38:00.000-05:00</published><updated>2007-04-16T15:58:39.588-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viaje'/><title type='text'>Previa al viaje</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En días próximos me iré de viaje, aunque la fecha ya se ha corrido como tres veces. Inicialmente era 1 de Febrero, luego 1 de Marzo, luego 1 de Abril, ahora parece que otro inconveniente retrasará el viaje, espero que no sea un mes completo. En fin, el punto es que ando tal como dice la canción "estás que te vas y te vas, y te vas y te vas, y no te has ido". Pero tarde o temprano -y espero que sea más temprano que tarde- voy a largarme. Me la he pasado toda la vida dizque estudiando, y se me olvidó tomar un cursito de tramitología para enfrentar a la burocracia despiadada que circunda tanto la universidad como la gente que me financia el viaje. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Definitivamente esta previa está como las previas de Fox Sports a cualquier partido argentino: dura más la previa que el evento. Y espero que no sea así, aunque hay muchas probabilidades de que me demore más despidiéndome que estando en territorio paulista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Igual, no me extrañen demasiado, y eso es una orden. Con mi mamá dejé un amigo que es como otro hijo de ella, entonces espero que no tenga porqué -aunque con lo nostálgica que es, va a ser muy difícil-. Al resto de la familia, he durado más tiempo desaparecido de lo que voy a durar en São Paulo, entonces no tienen porqué extrañarme mucho, quizás no estén acostumbrados a mis ausencias, pero sí a que esté ausente. A mis amigos -que, ahora que hago cuenta, son más bien bastanticos- no pierdan el nivel, que a la vuelta tendremos rasca con cachaça, o en su defecto con caipirinha (pero solo para empezar, pues por lo que sé la resaca de esa joda es como brava; después quizás de nuevo nos vendamos a la vieja aguilatorade, o al tradicional guaro paisa, o en el mejor de los casos, a nuestro nuevo amigo juanito el caminante).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, solo espero antes de irme dejar todo organizado. Lo único que realmente me preocupa en este momento es el dichoso proyecto doctoral. Ya voy por la cuarta redacción, y definitivamente aún me siento inconforme. Sí creo que ha madurado, pero no sé, no me puedo consolar con argumentos del tipo "X terminó su proyecto; X es menos competente que yo; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ergo&lt;/span&gt; yo debo terminar mi proyecto". Dejando de lado porqué el argumento me parece falaz, y la comparación hasta vulgar, creo que lo que sucede es que estoy acostumbrado (mal acostumbrado) a trabajar bajo presión, y aunque con esto la he tenido, la verdad es que no la he sentido. Bueno, en fin, espero terminar pronto esa joda, si tanto comentarista de Aristóteles lo permite.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1984106260547111332-3293530144493894829?l=a-farieta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://a-farieta.blogspot.com/feeds/3293530144493894829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1984106260547111332&amp;postID=3293530144493894829&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3293530144493894829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1984106260547111332/posts/default/3293530144493894829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://a-farieta.blogspot.com/2007/03/previa-al-viaje.html' title='Previa al viaje'/><author><name>Praetorian</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
